El amiguismo del PSOE

Antón Feito

OURENSE

Te tenía olvidada, estimada Laura Seara, directora del Instituto de la Mujer. O quizás fuese al revés. Si el segundo supuesto es el real, lo entiendo. Sé que la distancia y la ciega militancia hacen olvidar viejos afectos. Pero ayer volviste a mi retina y te noté cambiada. No en lo físico y sí en lo político. Te vi alineada con esa máxima que un día expresó Pachi Vázquez (y que ahora no recuerda) de que el PSOE para ganar en Ourense tenía que hacer la misma política que Baltar. Tú, que estás tan próxima a él (y me parece bien porque, ¿quién sino él te llevará liderando la lista al Congreso?), lo interiorizaste y soltaste la filosofía en forma de frase: «Le doy subvenciones a los concellos del PSOE porque son los que lo piden». Y te quedaste tan pancha. ¿Dónde están las necesidades? ¿Tu política de la mujer se basa en las peticiones de los amigos o en la obligación de socorrerla allá donde sea necesario? ¿Le enviaste una carta a los alcaldes de la provincia dándoles cuenta de la línea de subvenciones? ¿Por qué solo para el tuyo de Xinzo (¡imagino que aún te duele ver como tu fichaje del 2007, el licenciado Cabas, es ahora un furibundo del PP!) y para todos los del PSOE? ¿En qué se diferencia tu política de la de Baltar cuando le da los puestos de trabajo oficiales a los familiares de los amigos que se los piden? De tu capacidad intelectual esperaba bastante más que una justificación tan limosnera. A no ser que los aires de Madrid no te sienten y mermen el talento que siempre atesoraste. La verdad es que ya me había sorprendido aquella ordinariez de la campaña cuando dijiste del alcalde del PP de San Amaro: «Hay que sacar a esa momia». No me había asombrado porque dijeses momia en lugar de momio que sería más correcto para ti y tus amigas Bibiana y Leire. Me llamó la atención porque pensé: «¿Qué diría Laura si un político del PP dice de una alcaldesa del PSOE algo similar?». Protestarías, con razón, porque la política no está reñida con la clase y las discrepancias se muestra con argumentos y no con calificativos. Aunque, claro, siendo de Pachi, tampoco se te pueden pedir milagros dialécticos.