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La realidad actualiza fotos tomadas en la primera mitad del siglo XX en Ourense
04 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.Empezar un nuevo año supone hacer balance del anterior. Incluso, cuando la cuestión existencial es aguda, de toda una vida. Precisamente es lo que hacen estos días, a golpe de imágenes, en Villar Foto. Los responsables del histórico establecimiento del Paseo aprovechan las fechas especiales, como las fiestas navideñas, para sacar al escaparate tesoros rescatados de un archivo que empezó a gestarse en 1930.
Son muchos los ourensanos que se detienen ante el cristal. Algunos para recordar. Otros para conocer, a través de fotografías, la realidad de la que les hablan sus padres o sus abuelos.
En la despedida del 2010 y la bienvenida al 2011, las imágenes seleccionadas permiten concluir, por un lado, que la historia se repite. Pero es que además las estampas sugieren que hay que mirar al pasado para no repetir los errores cometidos.
El claustro de San Francisco aparece retratado en la década de los 30, en un momento en el que nadie podía imaginar el estado de absoluto abandono en el que estaría años después. Al borde de la ruina y con su recuperación paralizada por cuestiones técnicas, la fotografía tomada por Villar es negro sobre blanco. ¿Cómo es posible que un monumento tan importante se encuentre en esa situación?
Santo Estevo y el tren
La relación entre el primer tercio de la centuria pasada y la segunda década del siglo XXI también asoma con otro monasterio puesto ante el objetivo: el de Santo Estevo. En este caso, el ejemplo es a la inversa. En la foto antigua aparece abandonado por lo que, su situación actual, hace conscientes a los espectadores de la importancia del proyecto de recuperación que lo sacó del abandono. En la imagen, de la primera mitad del siglo XX, se aprecia ya el potencial del claustro en torno al que hoy pivota el parador.
Pero la actualidad de las fotografías del Archivo Villar va más allá del patrimonio. Los autores de las instantáneas, la primera y la segunda generación de fotógrafos, fueron testigos del desarrollo de la ciudad. Cuando todavía colea el debate sobre la entrada de la alta velocidad en la ciudad de Ourense, las imágenes sobre las obras de construcción de la estación de tren en A Ponte ponen de manifiesto la importancia de la integración del ferrocarril, se mueva éste a vapor o lleve las ansiadas siglas del AVE.
Resulta curioso ver lo que hoy es la estación empalme, así como el inevitable entorno ferroviario del barrio, cuando todavía era una obra llamada a redefinir la ciudad.
«Lo que intento reflejar es el peso de la fotografía como documento histórico. Estas imágenes nos permiten concluir que en Ourense, de alguna manera, la vida sigue igual. Vemos que los debates actuales ya tuvieron lugar hace muchos años, aunque en otras circunstancias, apunta Miguel Villar.