Los dos bandos del partido coincidieron en escenificar una unidad ficticia al presentar al candidato en Allariz y todos censuraron al unísono al alcalde de Melón
21 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El PP está decidido a presentarse ante los ciudadanos como un partido sin fisuras. Nadie de la formación parece acordarse ya, al menos en sus intervenciones públicas, de la encarnizada lucha que provocó el congreso provincial del pasado enero, en el que ambos bandos se cruzaron graves acusaciones. Esa sensación, sin embargo, no la transmiten los gestos que se dedican unos y otros. Ayer en la presentación del candidato popular a la alcaldía de Allariz se esforzaron, no obstante, por evitarlo y por ofrecer una imagen de unidad. Además, la inhabilitación para cargos públicos del alcalde de Melón, Alberto Pardellas, les puso en bandeja un asunto de tal gravedad que nadie se atrevería a disculpar, de modo que podrían demostrar su sintonía. Todos coincidieron, de hecho, en censurar al regidor y en apostar por que abandone su cargo.
«Hay que tomar buena nota de lo que digan los jueces siempre», dijo un escueto Alberto Núñez Feijoo, máximo responsable del PPdeG, después de que miembros de su equipo trataran de evitar la pregunta en varias ocasiones. En la misma línea se expresó el presidente provincial del PP, José Manuel Baltar, que dijo que si él estuviera en esa situación dejaría sus responsabilidades políticas. Precisó, sin embargo, que ni él ni Pardellas conocen la sentencia pormenorizadamente. «Una vez que la reciba el implicado, nos sentaremos con él para valorarla», concluyó. Ni siquiera su gran amigo José Luis Baltar intercedió por el regidor. Sí le dio su apoyo personal, pero racaneó con el político. Dijo estar triste por la sentencia pero también advirtió a Pardellas de que «a Xustiza hai que obedecela».
El condenado no se escondió
A pesar del revuelo que provocó la sentencia, Pardellas no se escondió y se presentó en el acto celebrado ayer en Allariz. Preguntado por la prensa, dio por hecho que presentará un recurso ante el Constitucional y dijo que la próxima semana se reunirá con sus concejales para estudiar qué hacer. «Imos tomar as medidas máis oportunas máis que para min, para o pobo», dijo el regidor, que añadió que su «último suspiro nesta vida» será por el Concello de Melón «sexa onde sexa e co cargo que sexa».
En Allariz Pardellas no recibió saludos excesivamente calurosos y tuvo que quedarse relegado a las últimas filas, donde se quedó de pie. Los gestos fueron muy elocuentes en este caso y también en las relaciones entre los bandos del PP. Rodríguez Miranda, el protagonista del día, se saludó con corrección con Baltar hijo -ambos compitieron en candidaturas diferentes en el congreso de enero- pero después esperaron en corrillos diferentes a Feijoo. Baltar padre, sabedor de que no estaba en su territorio, se sentó en segunda fila hasta que lo invitaron a la primera. Eso sí, en los discursos todos dijeron llevarse muy bien.