Tiempo al tiempo

OURENSE

05 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Muchas veces oímos hablar de la necesidad de prestar más tiempo a lo importante que a lo urgente, que el tiempo es oro, o que éste todo lo cura. En otras ocasiones les buscamos acompañantes como banco del tiempo, listas de espera o plazos de ejecución. El paso del tiempo califica la mayor parte de nuestros actos diarios sin que prestemos atención a analizar si son necesarios o si no lo son. ¿Cuánto durará la huelga de basura?, ¿cuándo llegará el AVE?, ¿cuánto falta para las elecciones?, ¿cuándo superaremos la crisis? Mientras el tiempo pasa y la huelga sigue, el AVE no llega y la crisis más que superarse se ahoga, nos olvidamos de los por qués , de los cómos y del ahora . Los ourensanos ya no quieren plazos, quieren realidades. No necesitan fechas sino soluciones. Mientras, los políticos (generalizando, que siempre hay excepciones) empiezan a marcar objetivos de cara a las elecciones del año que viene. Y emplean el tiempo al tiempo, estilo avestruz, para una vez utilizado el estilo «que la cague el otro» alzarse con la victoria. Y mientras, los que esperan soluciones se encuentran solos, en la última posición de la oficina del Inem (en octubre perdieron el empleo cada día una media de 37 ourensanos), rellenando solicitudes y papeles para pedir un crédito para montar un negocio o rezando y mirando al cielo para que este año paguen mejor el kilo de patata.

Ourense espera ayudas para restaurar iglesias olvidadas o destruidas por las llamas, para poder dotar a los ciudadanos de una biblioteca digna de la llamada Atenas de Galicia, para llenar de contenidos los parque industriales vacíos, para dignificar un festival de cine tembloroso o simplemente para poder parchear carreteras y hacer que en pleno siglo XXI la totalidad de los ourensanos cuenten con un sistema de saneamiento y alcantarillado digno. Mientras los políticos ponen plazos, los ourensanos perdemos el tiempo. Y éste puede que todo lo cure pero como no se recupera no lo verán nuestros ojos.