Samaín

Antonio Tabarés

OURENSE

No me resisto a volver a escribir sobre el Samaín. El pasado año le dediqué, por estas fechas, un artículo comentando la influencia del Halloween sobre la leyenda que se está poniendo de moda estos últimos años. En esta ocasión la culpa la tiene Martín, un niño de Alongos que le pidió a su madre con alborozo, una calabaza para llevar al colegio y poder celebrarlo con sus compañeros. Tuve ocasión de comentar esta pequeña anécdota con mi amigo gastrónomo Juan Luis Saco, hombre culto también en lo clásico, muy acreditado, y discutimos sobre la bondad y aproximación a la verdad de tal leyenda. Reconozco que soy un osado; discutir con un experto ciertas cosas, da lugar a que te saquen los colores. Pero sigo en mis trece. Las leyendas son eso, leyendas. Y si esta del Samaín celta, sea irlandesa llevada a USA por el May Flover o galaica, nos sirve para que los niños tengan un momento de felicidad, miel sobre hojuelas, que diría el poeta. Y si además generamos una seña de identidad para nuestros descendientes, aprenderemos también a convivir con la muerte que es uno de los motivos de esta preciosa leyenda. Felicidades al colegio de Martín.

antabares@hotmail.com