Eladio calla y Baltar decide por él

OURENSE

01 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Lo ningunearon, no le preguntaron si quería o no intervenir, votaron por él, lo dejaron solo a la salida y hasta se rieron de él. Así vivió el ex socialista Eladio Fernández su primer pleno como no adscrito tras su fichaje por el PP. Y, sin sonrojarse, fue capaz de votar al dictado de un José Luis Baltar al que hasta hace solo unos días criticaba cada vez que podía. Lo hizo, eso sí, sin abrir la boca en toda la sesión a pesar de que, aunque él lo negó a la salida, tiene derecho a intervenir en todos los puntos del orden del día.

Aunque Fernández aseguró no haber recibido instrucciones sobre el sentido de su voto, el ex socialista participó en la reunión del grupo de gobierno previa al pleno. No habría hecho falta, sin embargo, porque se mantuvo callado durante toda la sesión y Baltar se encargó de decidir por él. «E Eladio vota a favor», decía el presidente en cada punto del orden del día. El nuevo militante del PP no abrió la boca ni siquiera cuando el presidente, en uno de los asuntos a debate, se olvidó de recontar su apoyo. Cuando se acordó, Baltar repitió la frase entrecomillada citada anteriormente y resonaron entonces en todo el Pazo Provincial las risas de los diputados de todos los grupos, del público e incluso de los periodistas.

El ninguneo era evidente y ni siquiera sus ex compañeros del PSOE perdieron demasiado tiempo en hablar de Fernández. Alfredo García, portavoz socialista, utilizó su primera intervención para mostrar la «repulsa» de su grupo por el hecho de que el nuevo militante del PP siga ocupando un cargo «que non lle pertence». Ni siquiera entonces habló el aludido, que había anunciado que intervendría cuando se hablara de él. Su presencia, sin embargo, pasó inadvertida. De hecho, a su entrada los socialistas ni siquiera saludaron a un Fernández que se sentó con dos sillas vacías entre la suya y las de sus ex compañeros.

Con una mayoría ya consolidada, al PP le resultó inútil el nuevo apoyo de Fernández. Sin libertad de voto, sin intervenir y sufriendo el ninguneo continuo de nuevos y viejos compañeros, para lo único que sirvió su presencia es para que la Diputación gastase los 300 euros que todos los diputados ingresan por asistencia a plenos.