Las pintadas destrozan una docena de escaparates en la rúa da Paz

La Voz

OURENSE

Los comerciantes de la rúa da Paz, en pleno casco histórico de la capital, siguen sufriendo las consecuencias de los actos vandálicos, sobre todo durante las noches del fin de semana. La última vez en la que se han producido daños en sus establecimientos tuvo lugar poco antes de las seis de la mañana del pasado domingo, según recogieron las cámaras de seguridad de uno de los locales afectados.

Hasta una docena de comercios evidencian en los escaparates las pintadas o ralladuras en los cristales, realizadas supuestamente con un punzón. La pintura utilizada para emborronar el escaparate, persianas, portales o puertas de acceso contienen sustancias que hacen imposible su limpieza, por lo que en muchas ocasiones se ven obligados a colocar un cristal nuevo.

Juan José Alonso, propietario de uno de los locales afectados, afirma tener grabado en la cámara de seguridad de su comercio el instante preciso y el modo de actuar de los supuestos autores de los hechos. Relata que «fue exactamente a las seis menos diez de la mañana del domingo porque así lo recoge la cámara. Se ve claramente a dos chavales actuando». Según aprecia en las imágenes los autores «ni siquiera llegan a los veinte años de edad».

Ayer mismo manifestó que pondrá el vídeo a disposición de la policía para que puedan identificar y tal vez detener a los autores de estos actos vandálicos.

Más vigilancia

En cualquier caso, este comerciante -como otros de la misma calle- afirman que las fuerzas de seguridad «no se dejan ver por esta calle y eso que estamos en el centro». Lamentan que «desde que la Policía Local se fue de la sede que tenía en la calle Coronel Ceano los comerciantes de esta zona nos sentimos mucho más inseguros», de ahí que algunos hayan optado por montar sus propios sistemas de seguridad. Pero aún habría otro problema añadido, cual es el de la cobertura de las pólizas de seguro.

«Por tratarse de actos vandálicos», explica Losada, «las compañías no abonan la reparación ni la sustitución de los bienes afectados». En su caso cada escaparate que tiene que cambiar le supone un desembolso de «más de mil euros», por tratarse de cristales de seguridad».

Los actos ahora denunciados no son los primeros que se han producido en esta zona del casco antiguo. Señalan que «son frecuentes porque aquí hay comercios que aún tienen los cristales deteriorados desde antes del verano en otras acciones similares». A este hecho habría que sumar «lo desagradable que supone tener que limpiar con mucha frecuencia las meadas y los vómitos que dejan en los portales o a la entrada de los comercios». Parte de los comerciantes de la zona están dentro del Centro Comercial Abierto cuyo presidente, Emilio González, insistió ayer de nuevo en que la policía debería extremar la vigilancia «para impedir que los comerciantes sigan sufriendo estos daños».