El francés, lesionado por una cogida, consigue salir por la puerta grande en la primera de feria, en la que el diestro de Galapagar se va por primera vez de vacío
02 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Tolón, tolón... César Rincón. Al ritmo de Tengo una vaca lechera las peñas mostraron su tremendo malestar con la ganadería El Torreón, propiedad del ex matador colombiano. Y es que ayer la flaqueza de los toros convirtió casi en desastre la primera de la feria de la Peregrina.
Si alguien llegó a pagar los 600 e incluso 800 euros que se pidieron ayer por la mañana en la reventa, ha debido quedarse calvo de tanto tirarse del pelo. Porque por vez primera José Tomás se va de vacío de Pontevedra. Con su primer astado, Margaritino, nada tenía que hacer y sobre el ruedo el único que se dejó notar fue el diestro de Galapagar. Pero su enfado en su segundo -queda demostrado que sí hay quinto malo- le llevó a desesperarse y a convertir en tedio la faena. Aún así, el público estuvo con él y le hizo salir al ruedo para despedirle con aplausos. Cabizbajo, se mostró derrotado al abandonar el coso.
De antemano, ya se sabía que ayer la rivalidad en el ruedo era máxima. Y José Tomás y Sebastián Castella subieron aún más el tono acudiendo al coso pontevedrés con idéntico traje de luces, rosa salmón y oro. Pero la suerte -además de por supuesto el buen hacer- se alió con el segundo. El diestro francés consiguió de nuevo salir por la puerta grande, aunque esta vez no a hombros, sino directo a la enfermería.
Tras cuajar una bonita faena, toreando con la derecha y al natural, con su primer astado, Barbazas, el público saltó de su asiento cuando el toro le dio un pinchazo en la pierna izquierda. Pero aún cojeando, logró rematar su lance con una espléndida estocada. El presidente del coso, José Manuel López, hizo oídos sordos a la plaza, que pedía una segunda oreja, y recibió otra pitada monumental.
A la enfermería
Castella fue atendido en el mismo callejón, donde le pusieron una venda en la pierna. Así toreó el sexto de la tarde, con el que, a pesar de su lesión, arrancó otra lucida actuación entre los aplausos del respetable, que muy poco antes había gritado «Esto es un atraco» por la flaqueza de los astados. Curioso que su brindis al público quedara casi eclipsado por el «Ponnos el AVE» que las peñas corearon a José Blanco. Nada más terminar, fue directo a la enfermería, y posteriormente abandonó el coso con dos puntos y un drenaje en la pierna. En principio, se espera que pueda torear en A Coruña.
Debutó en la plaza Javier Conde, que si bien encandiló en el primero, Malalenguti, defraudó totalmente en el cuarto de la tarde, en el que uno de sus banderilleros resultó herido leve. Toro y torero estuvieron faltos de reflejos y aburrieron al personal, por muchas florituras que el marido de Estrella Morente se empeñase en lucir por el ruedo. Clavelillo, fue lento hasta para morir, aunque bien es cierto que había mostrado maneras hasta que en el lance del capote se cayó dando una vuelta.
A pesar del fracaso de ayer, el empresario de la plaza, Eduardo Lozano, ya le ofreció al apoderado de José Tomás, Salvador Boix, volver el año que viene a la feria de la Peregrina. «Ahora solo queda que conteste».