La constructora ourensana Egano ha quedado definitivamente disuelta una vez que se ha cerrado la fase común del concurso de acreedores al que se sometió hace un año cuando se declaró incapaz de hacer frente a las deudas contraídas y a mantener en funcionamiento la sociedad.
Un auto del juzgado de primera instancia número cuatro de Ourense, competente en asuntos de carácter mercantil, decide «declarar disuelta la entidad Construcciones Egano, SL». La decisión tiene fecha del 23 de marzo pasado y adquiere ahora carácter oficial.
El abogado que representa a la compañía desde el momento en el que se acogió a la Ley Concursal confirmó ayer que Egano se disuelve ante la imposibilidad de que sea viable y pueda recuperar la actividad.
El letrado Manuel Rodríguez manifestó que el auto judicial significa que «en la práctica ha finalizado la fase común del concurso de acreedores». Además, «presupone la puesta a disposición de los activos de la empresa ante los acreedores». Es decir, que las propiedades y bienes que puedan estar a nombre de Egano serán tasadas económicamente y el dinero resultante -obtenido mediante la venta de dichos bienes- puede ser entregado a los acreedores «según orden de prelación», tal y como matiza el abogado de la constructora.
Pese a que la tasación no es exacta, las estimaciones que ayer manejaba el representante legal de la sociedad mercantil liquidada rondaban una deuda de unos nueve millones de euros y unos activos por valor de 3,5 millones. Estas cifras ofrecen de todos modos algunas variaciones sobre las que se manejaban hace un año.
En el momento en el que se tramitó en el juzgado el concurso de acreedores, Egano partía de una deuda de seis millones, mientras los activos rondaban los tres millones. En aquellos momentos las cantidades adeudadas a más de 200 proveedores suponían más de la mitad de lo que la compañía había facturado en el 2007 ya que las ventas habían supuesto diez millones de euros.