El Museo do Viño de Galicia sigue sin concretarse a pesar de iniciarse las gestiones en los años 90 y de anunciar la conselleira de Cultura su inminente apertura
15 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A O Ribeiro le corresponde el honor de ser una de las denominaciones de origen más emblemáticas y conocidas del Estado, no en vano en el siglo XVI ya existían ordenanzas municipales en Ribadavia para regular el mercado del vino y en 1932 quedaba protegida la denominación con la publicación del Estatuto do Viño, que era elevado a lei en 1933. En 1956 se constituía el Consello Regulador y al año siguiente, 1957, se publicaba su primer reglamento.
Con un bagaje y una historia secular que se remonta a los romanos y en la que los monasterios, sobre todo el de San Clodio, jugaron un papel especial, en los años 90 se ponía sobre la mesa la propuesta para crear en O Ribeiro, en reconocimiento a su historia y su legado, el Museo do Viño de Galicia. Durante el mandato del socialista Miguel Fidalgo Areda en Ribadavia, el regidor municipal proponía que se ubicase dicho museo en la rectoral de Santo André de Camporredondo, un edificio emblemático que fuera cedido al Concello de Ribadavia por la Diócesis de Ourense y cuya primera recuperación se llevó a cabo mediante una escuela taller. El alcalde planteaba que parte del edificio pudiese albergar dependencias municipales para uso turístico.
Cesión del edificio a Cultura
En 1997, con Jaime Dávila como alcalde, se tomaba el acuerdo de renunciar a la rectoral de Santo André en beneficio de la Consellería de Cultura da Xunta de Galicia, premisa legal obligatoria para que el departamento autonómico asumiese el proyecto y se hiciese cargo de financiar las obras. Con posterioridad se planteó la necesidad de que el convenio fuese suscrito entre el Obispado de Ourense, propietario del edificio, y la propia Xunta de Galicia. Tras la firma del preacuerdo se anunciaba que el Consello de Contas de Galicia se encargaría de aprobar la dotación para hacer realidad el Museo do Viño de Galicia.
Pero la realidad es más tozuda que las previsiones y las promesas políticas: en la campaña de las elecciones municipales de 1999 alguno de los candidatos, como el luego alcalde José Pérez Iglesias, anunciaba que «o Museo do Viño de Galicia será realidade nos vindeiros catro anos». En ese mismo ejercicio visitaban las dependencias de la rectoral de Santo André el subdirector xeral de Patrimonio, Francisco Castro, y el delegado de Cultura en Ourense, Felipe Ferreiro, para analizar las necesidades del futuro museo y realizar el acopio de materiales. Desde Patrimonio se matizaba que el futuro Museo do Viño de Galicia estaba llamado a ser el «punto de referencia de las demás muestras que de este tipo están proliferando por Galicia y que técnicamente no se catalogan como museos».
Al mismo tiempo se anunciaba la intención de incluir la propuesta en un programa europeo, el Interreg III, para acceder a estos fondos y contar con la financiación necesaria para desarrollar el proyecto.
De Varela a Bugallo
El proyecto se ha ido aplazando en el tiempo y con él la sucesión de conselleiros con competencias en la materia: en su gestación estaba Vázquez Portomeñe en Cultura. En 2002 Jesús Pérez Varela anunciaba la apertura del museo ese mismo año, con el relevo en el Gobierno gallego en 2005 se anunciaba que la Xunta retomaba el proyecto.
En 2007 se celebraban, promovidos por Cultura, los primeros encuentros sobre el mundo de la viticultura, y en 2008 la conselleira Ánxela Bugallo anunciaba la inminente puesta en funcionamiento del Museo do Viño de Galicia.
A día de hoy, la rectoral de Santo André sigue aguardando por el museo del vino.