La cita con el recuento de los sufragios del CERA repite el guión de papeletas invalidadas, cartas pidiendo ayuda y la invasión de representantes políticos
10 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Las particulares circunstancias de Galicia convierten cada cita electoral en la comunidad en una especie de elecciones por fascículos. Los gallegos, en este caso los ourensanos, que viven en el territorio que va de Piñor a Valdeorras y del Canón do Sil a la raia con Portugal ejercen su derecho al voto el día de las elecciones y esa misma noche, tras un mar de nervios y de esperanzas, conocen el vaticinio inapelable de la colectividad de la que forman parte. Pero las particulares circunstancias de Galicia, y el anacronismo que supone el sistema por el que se ejerce el derecho al voto de los residentes ausentes, provocan una especie de prórroga en el partido que mantiene el resultado en vilo durante 10 días, o más. Y la situación se vuelve particularmente tensa en el caso de las elecciones municipales y autonómicas, donde el volumen de votos de los ourensanos ausentes pueden decantar la balanza a un lado u otro de las siglas políticas.
Y la cita del 1-M dibujó el resultado más abierto que nunca: un puñado de 315 votos dejaron al PSOE a las puertas de su 5º diputado, lo que convirtió la jornada de recuento del voto emigrante en una cita de la máxima expectación, aunque de menor intensidad de la celebrada en junio de 2005: con el PP derrotado y a un solo diputado de la mayoría absoluta y con socialistas y nacionalistas examinando con 20 ojos cada una de las papeletas que se contabilizaban, aún a sabiendas de que era prácticamente imposible que se diese un vuelco electoral en la provincia de Ourense.
Hiperactividad y expectación
La Sala de Vistas da Audiencia Provincial de Ourense se convirtió durante la jornada de ayer en un auténtico hervidero de gente. A los responsables de la junta electoral y funcionarios adscritos al proceso de recuento del voto emigrantes se sumaron en legión los dirigentes, cargos políticos y simpatizantes de PSOE y PP, los dos partidos que se disputaban el escaño en litigio. Miguel Fidalgo, Pablo López Vidal, Marisol Soneira, Laura Seara y Eladio Osorio, fueron algunos de los socialistas que estuvieron en el Pazo de Xustiza de Ourense durante la jornada de ayer. Como también estuvo María Quintas, la candidata número 5 de la lista del PSOE, que se afanó durante todo el día en la apertura de sobres para la validación del voto.
Los populares no se quedaron atrás, y desde Alfonso Rueda -número dos del PP de Galicia y mano derecha de Núñez Feijóo- a José Manuel Baltar, pasando por Roberto Castro o Rosendo Luis Fernández se dejaron caer por la Audiencia. El BNG siguió el proceso en un discreto segundo plano, recordando su rechazo al actual sistema de votación.
Eso sí, a diferencia de lo acontencido en 2005, el recuento se efectuó en el día y no fue preciso esperar a la jornada siguiente para conocer el resultado.