Ya ni las placas guardan la memoria

OURENSE

Las obras del enlace de la AG-53 con la plataforma de la A-52, la Autovía das Rías Baixas, afectan a la señalización conmemorativa de la inauguración en 1998

24 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Nada es eterno y menos si está vinculado a la actividad política, tan cambiante como depredadora. La Xunta de Galicia apura los plazos para hacer efectiva la inauguración, y apertura al tráfico, del último tramo de la AG-53 -el que va de Cea a Toén- y esta semana se cortaba la circulación en la A-52 para poder instalar las grandes vigas de la plataforma final de la AG-53: el viaducto sobre el Miño que conecta la autovía a Santiago con la autovía Rías Baixas. Los trabajos que se desarrollan en Toén se llevan a cabo en las inmediaciones de la zona acondicionada en su día al pie de la A-52 para «inmortalizar» el esfuerzo inversor que suponía para el Estado la construcción de las autovías a Galicia y permiten observar como la antigua y bien cuidada parcela con césped y un señero monolito con las placas conmemorativas se ha convertido en un lugar lleno de escombros, descuidado y con alguna de las placas ya retirada de su emplazamiento original.

Poco más de una decena de años separan las imágenes que ilustran esta página. El 29 de diciembre de 1998 el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne, y el ministro de Fomento, Rafael Arias Salgado, inauguraban el último tramo de la Autovía das Rías Baixas: entraban en servicio los últimos 92 kilómetros del trazado que permitía, por fin, circular por autovía entre Vigo y Benavente -si bien los túneles de A Canda y O Padornelo sólo se abrían parcialmente-.

Para el acto oficial se elegía uno de los puntos emblemáticos del proyecto que unía Galicia con la Meseta, el viaducto de Barbantes. Y allí se procedía a cortar la cinta inaugural en una convocatoria en la que participaban conselleiros como Xosé Cuiña, titular de Política Territorial, y Diz Guedes o el ministro de Administraciones Territoriales, Mariano Rajoy. El entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, aseguraba que se superaba una asignatura pendiente, la conexión de Galicia con la Meseta a través de una vía rápida, y el ministro de Fomento, Arias Salgado, recordaba que el proyecto era fruto de cinco años de intenso trabajo y obras, que habían sido posibles gracias a la inversión de 149.728 millones de pesetas. En conjunto, se ejectuaba también la A-6 por Lugo, la inversión en las nuevas infraestructuras superaba los 257.000 millones de pesetas.

De aquella cita histórica da cuenta el monolito y las placas que ahora se encuentran abandonados y deteriorados.