Hace seis años Ayman llegó con un visado de tres meses a la capital y en la actualidad gracias a su tesón se ha convertido en un restaurador más de la provincia
18 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En tiempos de crisis económica, cuando la situación tanto para los gallegos como para los emigrantes se vuelve difícil, el ejemplo de Ayman constituye un soplo de aire fresco. Proveniente de Egipto llegó a Ourense con un visado de tres meses. Tras pasar por varios trabajos, desde hace un año cuenta con el restaurante El Egipcio en la avenida de Portugal, que lo ha convertido en un empresario más de la capital. Aunque todavía no habla bien el idioma, Ayman se defiende.
-¿Cómo llegó a Ourense?
-Hace seis años que llegué a Ourense desde Egipto. Parte de mi familia, mi suegra y mi cuñado se encontraba aquí, desde hace casi 18 años. Trabajaban en una panadería en Punxín. Cuando me casé con mi esposa y sabiendo que mi suegra estaba aquí, pensamos en la posibilidad de venir para probar.
-Dejaba un trabajo fijo en Egipto.
-En Egipto trabajaba como profesor de niños. Dejé el trabajo que era fijo porque quería cambiar mi vida, venir a Europa. Trabajé durante poco tiempo con mi suegra en la panadería, sobre 3 años. Durante ese tiempo ya pensaba en tener un negocio propio en Ourense, que me parecía una ciudad muy tranquila y diferente a Egipto.
-Cuando llegó a España lo hizo simplemente con un visado de tres meses.
-Llegué con una visa de tres meses. Después como tenía contrato en la panadería tenía papeles y más tarde trabajé en una zapatería que también me contrataron. En ese tiempo era todo legal.
-Y un buen día decide poner un restaurante.
-Siempre, desde mi llegada a España, tuve en la cabeza la idea de tener un negocio propio. Pensé en un restaurante porque la comida nuestra es muy buena y diferente. En Ourense no había demasiados restaurantes de este tipo. La gente de aquí todavía no conoce demasiado nuestra forma de cocinar aunque para nosotros sea normal. Es como para vosotros el caldo gallego.
-Ahora hay varios restaurantes con este tipo de menú.
-Sí, hay varios. Creo que cinco y conmigo seis. Eso es bueno, si se trabaja bien.
-¿Por qué eligió un local en la avenida de Portugal?
-Al principio la gente me decía que este sitio no era muy bueno, porque en la avenida de Portugal no había demasiada gente. Pero desde el principio me fue muy bien. Desde el primer día hasta ahora. Hace un año y dos meses que lo abrí y no he tenido ningún problema. Los clientes y yo estamos contentos. Creo que estamos en un buen sitio y la vida es muy tranquila.
-La inversión era grande.
-Yo tenía algo de dinero ahorrado, de los anteriores trabajos, pero ahora todo este dinero está invertido en este restaurante. Tuve que cambiar muchas cosas, porque estaba muy viejo el local. Fue mucho gasto. Hasta ahora casi todo está invertido en el restaurante. Además gasto mucho en la comida, porque no escamoteo en el producto.
-¿Por qué no siguió con su profesión de maestro?
-Ser profesor era difícil aquí y me di cuenta de que la comida y la bebida es un negocio seguro en Ourense. Otra cosa a lo mejor no funciona, pero esto seguro que sí.
-Estamos en crisis y ha conseguido tener un negocio
-La comida y la bebida no tienen crisis. Eso se necesita siempre. Se pueden dejar otras cosas, pero comer no.
-¿Cambiaría de local?
-No voy a cambiar de lugar. El negocio seguirá aquí, porque tengo cerca mi casa y el colegio de mis hijos.
-¿Sus hijos nacieron en Ourense?
-No. Vinimos todos juntos de Egipto. La niña tenía un año y el niño tres años. Ellos hablan español mejor que nosotros. Ellos saben y conocen las dos culturas y eso es muy bueno.
-¿Han pensado en alguna ocasión en regresar a Egipto?
-Solo en vacaciones regresamos a Egipto. De momento aquí estamos muy bien y el contacto con la familia es fácil a través del teléfono o internet.
-¿No echan de menos la vida allí?
-Nosotros vivimos aquí como un ourensano y un español más. La gente nos trata muy bien, no tenemos problemas, aunque sí vemos que con otros colectivos como los gitanos o los rumanos es diferente.
-¿Qué hay de diferente en Ourense? ¿Por qué se quedaron aquí?
-En Europa todo es igual. Nos parece que hay una única cultura. Vemos pocos diferencias. Tengo amigos por toda Europa y cuando hablamos vemos que se vive igual. Cada ciudad tiene sus maneras concretas, pero no difieren mucho.