Todo por una sonrisa

OURENSE

Tanito clown y el mago Brais son padre e hijo. Comparten un espíritu mágico que les lleva a tomarse serio el arte de hacer reír

02 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Llegan juntos a casa. Camilo ha ido a recoger a Brais al colegio. Son padre e hijo, les separan 40 años pero les une algo más importante: «Lo que más nos gusta es hacer a la gente sonreír». Camilo Castro, Tanito para todos los ourensanos es ante todo clown, aunque la magia es un complemento a su espectáculo. En cambio Brais es una mago al que le gusta hacer reír. «Brais subió por primera vez a una escenario cuando tenía 15 días de vida eso sí, solo para hacerse una foto», relata el padre. «Mis recuerdos de infancia pasan por ver a mi padre actuar. Me encantaba», comenta el pequeño. Hay algo muy importante que les distancia. Tanito cuenta la dificultad de sus inicios. «Yo no tenía un padre que apoyara mi sueño». En cambio para Brais la vida es diferente, aunque su padre le repita sin parar los estudios son los estudios : «Juega con la ventaja de que yo le comprendo. Yo quiero que sea un profesional de la magia, que se prepare».

Con cuatro años Brais hizo su primer truco de magia. «Recuerdo que convertí una dado grande en muchos pequeños. El primer juego que compramos». Para él fue casi un juego, pero para su padre fue algo más: «Estaba muy emocionado, pero a la vez muy nervioso», relata Tanito.

«Es difícil decir por qué me gusta. Ves que lo hace tu padre y te gusta imitarlo. Después vives de escenario en escenario y viajas mucho y cuando te das cuenta ya estás haciendo un truco de magia», comenta Brais que no titubea al decir que lo que más le gusta de su padre es: «Le gusta mucho hacer reír a la gente, sacarles una sonrisa. Y a mí también».

Diferentes pero iguales

Brais asegura que es muy tímido y que de momento no está preparado para hacer un espectáculo ante sus compañeros de colegio. Quizás es que ellos, sus amigos, tampoco lo estén para comprobar que Brais es algo más. Dice que el mejor consejo de su padre ha sido su forma de entender su profesión. «A mi padre le gusta mucho lo que hace y para mí es el mejor». Tanito es el que piensa los espectáculo, el que hace los guiones y prepara los trucos y la música, la madre es la que le acompaña durante los ensayos. «Mi padre tiene poco paciencia», dice entre risas Brais. Todavía no han realizado ningún espectáculo juntos, aunque de forma esporádica colaboren. «Él todavía no lo sabe, bueno, ahora se está enterando, pero posiblemente prepare algo para los dos. Pero en un futuro», desvela Tanito ante la mirada cómplice de su hijo.

El padre relata como Brais ganó un concurso con Teresa Rabal con sólo 6 años, pero la experiencia no resultó positiva y desde entonces decidió que no se presentase a ningún concurso de esas características. Es más, cree que debe acabar sus estudios y luego tomarse más en serio la magia. Destaca una cualidad de su hijo: «es algo innato. Nació con ello, sobre el escenario y para él es como su casa. Y se le nota» explica para añadir: «Yo le tengo que frenar de vez en cuando porque si por él fuera,...»

Futuro

Camilo Castro, que no Tanito, cuenta que posiblemente en poco tiempo se despida de los escenarios. Sin embargo tiene la mirada puesta fijamente en Brais. Quiere que se prepare primero como persona, que no pierda su juventud. «La sociedad es muy competitiva y al final te ves condicionado por mucha cosas. Es importante llegar preparado», sentencia. Tanito conoce el privilegio de su hijo pero sabe, por experiencia, que la vida puede darte algún golpe.