La Facultad de Ciencias de Ourense está desarrollando desde ayer un seminario sobre fenómenos meteorológicos y precipitación asociados a Iberoamérica. Uno de los motivos de esta cita científica de alto nivel es lograr apoyo para perfilar un máster sobre cambio climático. «Pensamos que podemos ofrecer en un futuro reciente un máster adecuado a Bolonia y podremos contar con muchos alumnos de todas estas universidades que participan, que están interesados en hacerlo en España», señala Luis Gimeno, del equipo de organización.
Las universidades que están representadas en este seminario que comenzó ayer son una docena y entre ellas están algunas de las más grandes del mundo como la de Sao Paulo o la Autónoma de México o la de Buenos Aires. Ese futuro inminente del que habla Gimeno es, precisa, «probablemente el año que viene».
El equipo de profesores de Física y de otras especialidades de la Facultad de Ciencias están ultimando el programa del máster. «Va a ir orientado a los cambios climáticos, física de la atmósfera, un poco de oceanografía y cambio climático. Tenemos pensado que podría iniciarse con el curso académico 2009-2010 y es una oferta de un curso de posgrado que no existe en el mapa de titulaciones universitarias actual de España», señala el doctor Gimeno, lo que una vez más convertiría al campus de Ourense en pionero. Se pretende atraer a estudiantes de países hispanoamericanos y, como señala el profesor, ya los hay estudiando con ellos.
Ahora mismo tienen estudiantes costarricenses, brasileños... que se encuentran en programas de doctorado aquí, en Ourense. El máster atraería a más, aparte de los alumnos peninsulares.
En la jornada de ayer otro coordinador del seminario, el profesor Ricardo García, de la Universidad Complutense de Madrid, habló del desarrollo de impactos extremos en la salud térmicos y contaminantes. Así dijo que esos impactos conllevan una mortalidad de personas sobre todo por enfermedades de tipo cardiovascular y cerebrovascular. Manifestó que basta que suba la temperatura en la península Ibérica un día sobre el umbral de la ola de calor de 1995 para que aumente la mortalidad. En frío, señaló García, el pico de mortalidad aparece entre 7 y 10 días después de la bajada de las temperaturas.