No queremos un AVE de rebajas. Lo único que exigimos es claridad. Hace tiempo que los expertos vienen insistiendo en que, al ritmo de inversión actual, el 2012 no es una fecha realista para que el tren esté terminado, a pesar del acelerón registrado desde el 2004 y a la garantía del 8% de la inversión estatal.
El intento de aparcar el tramo Lubián-Ourense, el más difícil, suena a mera justificación para que la palabra del presidente del Gobierno no quede en entredicho. Pero deja muchos interrogantes abiertos: ¿estará en esa fecha terminada una de las dos vías de ese tramo para que pueda circular un tren AVE, aunque sea a menos velocidad? ¿Qué pasará con la entrada en las ciudades? ¿Y con la electrificación?
Lo que se pide, por encima de fechas, son hechos: presupuestar lo comprometido y, sobre todo, licitar y ejecutar lo presupuestado. Sin dejar nada olvidado para volver a incluirlo el próximo año.