Francisco Romero está convencido de las cualidades que debe reunir en un plantel con marchamo de gallito en la Tercera División, pese a sus escasos efectivos
17 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Tras varias salidas, el Club Deportivo Ourense vuelve a disputar esta tarde (18.30 horas) un partido amistoso cerca de sus seguidores, en concreto en el campo de Os Carrís de Barbadás. Francisco Romero no quiere plantearle exámenes a su todavía incompleta plantilla, pero lo cierto es que lo que se vislumbra tras varias semanas de trabajo es que el núcleo rojillo avanza y lo hace en la buena dirección.
Son varios los lastres que sigue soportando un conjunto descendido a Tercera tras toda una vida en categorías superiores, pero los conocimientos de Romero sobre el fútbol de las categorías autonómicas pueden ser una buena brújula para sentar las bases.
En principio, aquellos jóvenes futbolistas que apenas se comenzaban a adaptar a la Segunda B sí poseen experiencia apreciable tras las andanzas de aquel Ourense B que ascendió de Preferente a Tercera y se anotó una Copa Diputación con el propio Romero. Es una base que, junto al veterano Seoane, se ha visto reforzada por un José Arenas que busca su autoreivindicación tras su salida del Deportivo, lo mismo que un Moisés Pereiro que en Ferrol y Zamora acumuló tropiezos que no deben hacer olvidar el fútbol que atesora en sus botas.
Se trata de mimbres de calidad reconocida, a los que sumaron también los gambeteos de Roberto Dacosta o la proyección que todavía debe defender Breogán, porque el hermano de Moisés deslumbró en categorías inferiores. Antonio, un trotamundos del fútbol nacional, debe aportar equilibrio en la parcela ancha y hombres como Rafa o Gonzalo, que apenas han podido ejercitarse al ritmo de sus compañeros, ya han resultado eficaces bajo las órdenes de Romero en un pasado reciente, por lo que su recuperación sería una buena noticia.
El propio entrenador insiste en que se siente satisfecho con sus actuales discípulos, incluso con esos jóvenes que quizás tengan su destino en el filial cuando lleguen otros fichajes más solventes, pero resulta evidente que Romero también está preocupado por el hecho de que no logran reclutar a otros futbolistas de, al menos, el nivel de los que componen a día de hoy la espina dorsal del equipo.
La competencia por los cuatro puestos de promoción de ascenso volverá a ser feroz y, aunque una entidad como el Ourense no puede mostrarse temerosa en un ámbito como el de la Tercera División, tampoco puede ceder más ventaja a sus rivales, por mucho que la austeridad presida el proyecto.
Lo de no arriesgarse con los fichajes es una táctica aceptable, pero ese conjunto ourensanista que persigue Romero, el de las ideas claras, el que asuma la posesión del balón y se muestre dinámico a la hora de trabajar sobre el terreno de juego también debe estar conjuntado en las sesiones de entrenamiento y ya ha cedido cierto retraso.