José Manuel Rodríguez, gerente del Inorde, y su hija, gerente del Centro Transfronterizo de Barbadás, apuestan por las potencialidades de Ourense
22 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La teoría de la botella medio vacía, o medio llena, cae como anillo al dedo a la relación del gerente del Inorde con la provincia de Ourense. Vitalista, inquieto, perseverante y optimista, por encima de todo, a José Manuel Rodríguez González las estadísticas negativas de la provincia no le amilanan: lo que para los más agoreros es un argumento de peso para esgrimir el destino fatal de la provincia para él son «potencialidades». Y no se achica a la hora de asegurar que «hai que transformar as debilidades en ventaxas para lograr vender a nosa provincia. Nós temos un gran potencial e un gran produto, niso é no que traballamos, en crear un produto e unha imaxe de marca para a provincia de Ourense. Temos riquezas como o noso inmenso potencial termal, o patrimonio natural e cultural, a nosa ubicación estratéxica para a loxística e a industria da automoción, ou para o turismo, no centro da eurorrexión e cunha poboación de 11 millóns de potenciais clientes nun pequeno radio de acción».
José Manuel Rodríguez González lleva seis años en la gerencia del Inorde, a la que llegó desde su trabajo en la Cámara de Comercio de Ourense. Con anterioridad estuvo vinculado al sector privado en empresas del sector de la automoción, alimentación y turismo. Desgrana datos y proyectos a toda máquina y pasa de la necesidad «de contar cun hotel de cinco estrelas e un centro termal de primeiro nivel na cidade» a recordar que el proyecto Castaña transformó «212 hectáreas de uces en 212 hectáreas productivas grazas a prantar 36.000 castiñeiros. En 15 anos producirán 6.000 quilos por hectárea. Iso é o que a UE reclama neste momento: o rural vivo».
La astilla, Lucía Rodríguez Pérez, confiesa que siente admiración por el trabajo que desarrolla su padre: «Admiro del a súa perseverancia, o seu don de xentes, a facilidade que ten para contactar e chegar á xente, a súa empatía e a súa grande capacidade de traballo». Desde la gerencia del Centro Empresarial Transfronterizo de Barbadás, donde lleva menos de tres años, Lucía Rodríguez centra su trabajo en optimizar los recursos de la zona y en materializar el ansiado proyecto de crear un parque empresarial en este entorno, además de liderar los proyectos europeos que vinculan a las comarcas del Val do Limia y el portugués del Val do Lima. De su etapa en la CEO recuerda de manera especial su trabajo como asesora jurídica en la negociación de convenios colectivos o las gestiones con los artesanos y de los proyectos en los que está embarcada «salientaría o servizo que imos ofrecer a tódolos empresarios, cunha base de datos con todos os parques empresariais da provincia, a oferta que existe, donde instalarse e tódolos trámites oportunos. Tamén traballamos nun proxecto para ubicar a Axencia Provincial de Enerxía no noso centro».
La formación como clave
Para el gerente del Inorde, que recuerda que «sempre lle dixen, dende cativa, que a inversión más importante da súa vida ía ser na súa formación» y que «tiña que traballar con tres sentidos: o da responsabilidade, o sentido común e o da honestidade», su hija se define en su trabajo «por ser unha persoa negociadora, paciente e perseverante por natureza».