«El caso del PXOM es tan grave que el Concello debe parar este tsunami»

Antonio Nespereira

OURENSE

El representante de la patronal sostiene que el AVE no llegará en el 2012 y afirma que los políticos que digan lo contrario «se engañan o nos quieren engañar»

06 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los empresarios ourensanos tienen motivos para la preocupación. Abandonan ya sin reparos términos acuñados por la jerga política y no hablan de desaceleración, sino de crisis. La economía de la provincia, dependiente en exceso de la construcción, acusa síntomas de una patología de ingreso hospitalario. Por si fuese poco, las sentencias que anulan el plan de urbanismo hacen subir de nuevo la fiebre. El contexto es complicado. Pese a ello, el presidente de los empresarios ourensanos es optimista. «Mucha calma», pide.

-Hace unos días, ante la asamblea de los empresarios, usted citó al menos dos preocupaciones: la suspensión del plan de urbanismo de Ourense y la falta de infraestructuras. ¿Hasta qué punto reparan los ourensanos en la gravedad urbanística en la que está la ciudad?

-Si a nivel nacional estamos viendo el peso que tiene la construcción como efecto generador de la crisis, imagínese aquí en Ourense. En España hay un excesivo peso de la construcción y ese efecto es casi caricaturesco en nuestra ciudad y provincia hasta el punto que provoca efectos mucho más graves. La crisis en el sector residencial provoca además un daño sobre el sector servicios tremendo. Si un piso para, no solo paran dos obreros, sino el carpintero, ferrallista, etc. Pero, además, esas personas compran en tiendas o en supermercados y si la situación no es buena, todos esos eslabones de la cadena sufren también. Todo esto supone un efecto de pulsión que esperemos que no entre en resonancia.

-¿Han urgido ustedes al Concello medidas de choque para dejar de lado esta incertidumbre?

-A mí me llamó el alcalde estando fuera y me dijo que no me preocupase pero cuando llegué aquí me di cuenta que la preocupación es máxima. Además del problema en si, todas estas situaciones provocan una amalgama psicológica de desconfianza que te hace entrar en un círculo vicioso que se retroalimenta en sentido negativo y entonces la situación tiene para mí tal gravedad que los responsables del Concello harían un ejercicio de irresponsabilidad tremenda si no cortasen este tsunami.

-¿Y qué debería hacer entonces el Concello?

-No me gusta dar recetas simples para problemas complejos, pero creo que debieran de forma inmediata paralizar el proceso presentando el oportuno recurso ante el Supremo y simultáneamente crear unas normas subsidiarias transitorias por si no prosperase el recurso. No deben parar ni un segundo e invertir el proceso ya para salir del círculo vicioso para entrar en un círculo virtuoso. De todos modos, pese a este escenario mi mensaje debe ser de optimismo, porque sino contribuiría yo a crear ese círculo vicioso. Cordura, agilidad y consenso es lo que les pido para salir de todo esto.

-El otro asunto al que hacíamos referencia son las infraestructuras, fundamentalmente el AVE. Se habló de nuevo trazado pero ¿qué noticias tienen ustedes en este asunto?

-Ninguna salvo seguirlo día a día. Hay una presión y una alerta constante. El alcalde tuvo una salida ágil entrevistándose con Fomento y pidiendo un nuevo trazado, pero no sabemos nada más.

-Así pues, ¿sigue siendo quimérico pensar que el AVE llegará en el 2012?

-Sí.

-Entonces, ¿nos están engañando quienes mantienen esa fecha?

-A mí no me importaría nada que desmintieran mis apreciaciones. Una vez dicho esto tengo que decir que o ellos están engañados o nos quieren engañar. Me parece muy difícil, por no decir imposible, que llegue en el 2012.

-¿Cómo están entonces las relaciones de la CEO con las instituciones con competencias en el asunto?

-Tendría que haber una confluencia de intereses. Seguramente querríamos una interlocución más ágil y específica, pero también entendemos que puede haber algún resquemor como si quisiésemos sustituir a los poderes públicos. Aunque somos un sindicato, no vivimos del conflicto. Queremos influir pero no nos interesa la conflictividad, ni el protagonismo, solo favorecer al interés general.

-¿Y cómo puede haber ese resquemor?

-A veces lo percibo. No queremos ser protagonistas ni sustituir a ningún tipo de poder institucional. Mi propósito sigue siendo formación, información y compromiso.