Desde el martes, y hasta la tarde del domingo, se sucedieron las actuaciones, desfiles, encuentros, ofrendas y exhibiciones incluídas en el programa de la tercera edición del Festival Internacional de Folclore Xuvenil, organizado por el colectivo Queixumes dos Pinos. Cerca de 1.500 artistas participaron en esta cita cultural que trajo hasta la ciudad a grupos de toda Galicia, Cataluña, Italia, Ucrania y Serbia y que invadió con su colorido y animación las calles de Ourense.
Los ourensanos pudieron disfrutar ayer de un amplio abanico de ofertas y actividades. En la Praza Maior se dieron cita el mercadillo mensual de antigüedades, la feria gastronómica organizada por el Concello -con una degustación de Ternera Gallega que fue de lo más demandado- y la última jornada de exposición al público de la antológica del pintor ourensano Xosé Luis de Dios. Mientras, en Foula vivieron un nuevo encuentro con los trenes y pusieron su experiencia al servicio de las familias que quisieron vivir la sensación de hacer el recorrido creado por esta asociación.
También la devoción religiosa adquirió ayer su protagonismo: en O Couto comenzaba la novena de la virgen de Fátima.