La disputa está reñida y los votos se buscan ya en cualquier rincón. Eso hizo ayer el BNG en una pequeña aldea de Xinzo
03 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El de ayer parecía un día de fiesta en Parada de Ribeira, una pequeña aldea de Xinzo de Limia. El BNG se llevó hasta allí a la vicepresidenta del Parlamento, Tareixa Paz, al alcalde de Allariz, Francisco García, y al portavoz nacionalista, Xosé Lois Carreira, y consiguió congregar a la práctica totalidad de los vecinos del pueblo para celebrar un mitin atípico, muy diferente a los que tienen lugar en la ciudad. En lugar de un pabellón, el lugar elegido es una explanada y, además, los intervinientes se dirigen al público de viva voz y no con megafonía. No hay cámaras ni cientos de banderolas; sólo un cartel con la fotografía del candidato nacionalista al Congreso, Iago Tabarés.
Estos detalles son los primeros que llaman la atención, pero las diferencias entre la campaña urbanita y la rural van más allá. En Parada de Ribeira no se habló de transferencias de competencias o de viajes con gastos pagados para agentes electorales y si se hizo, fue solo de paso. El tema estrella allí fue el plan de infraestructuras de la Consellería de Medio Rural o el banco de tierras. Asimismo, los argumentos allí para votar al BNG no son la presión decisiva de los nacionalistas en Madrid para conseguir el AVE sino la gestión eficiente para lograr que 250 jóvenes se incorporaran al sector agrícola de Xinzo.
No solo simpatizantes
Otra importante diferencia entre los mítines de ciudad y de aldea es que la intimidad de un público más reducido facilita a los asistentes la posibilidad de acercarse a los políticos para preguntarles directamente sobre sus verdaderas necesidades. Los vecinos de Parada de Ribeira no desaprovecharon ayer la oportunidad de hacerlo. Y es que, más allá de las formas y del contenido, entre un acto político urbano y otro rural los públicos son muy diferentes. En la ciudad los mítines se llenan de simpatizantes, a los que no hace falta convencer de su voto, pero en las aldeas todos los vecinos suelen acudir a todos las actos, convoque el partido que convoque, y esa es una oportunidad para rebañar votos en una disputa que está muy reñida.