«Hay que romper con la mala imagen de los geriátricos»

OURENSE

El director de la residencia para la Tercera Edad de Barbadás defiende una vejez digna, activa y en familia

27 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La residencia Geriatros, ubicada en Barbadás, apuesta por crear un espacio libre y activo para los mayores y sus familias, en el que todos se involucren, rompiendo así los esquemas más arcaicos de la gerontología. Jacobo Rubín es el director del centro.

-¿Cuál es la filosofía de Geriatros?

-La filosofía de Geriatros es la de un centro abierto, llevado por gente joven, diferenciándonos del concepto de residencias con visitas restringidas y en la sala de visitas. Esto es un centro abierto, de diez de la mañana a ocho de la tarde. Los familiares pueden entrar y salir y hay actividades participativas para internos y familias. Los familiares pueden incluso comer con ellos avisando el día anterior. Se trata de romper con el oscurantismo y la imagen rara que hay a pie de calle sobre los geriátricos.

-Las actividades que se realizan aquí rompen también los moldes. ¿En qué consiste la actividad del intercambio intergeneracional?

-Nos dimos cuenta de que hay niños que vienen a ver a sus abuelos y que eso les cambiaba la cara a los mayores. Nuestra animadora sociocultural tuvo la idea y se puso en contacto con colegios. Queremos empezar aprovechando el Entroido y traer aquí a los niños y que los mayores vean cómo los niños los miran con normalidad, sin compasión ni nada raro, con ojos de niño.

-Ourense envejece y cada vez hay más gente mayor. ¿Geriatros trata de recuperar a los mayores del segundo plano al que los relega la sociedad?

-Lo que ocurre es que en la calle se dice que eres mal hijo o mal nieto si llevas a tu mayor a una residencia. Yo creo personalmente que una persona debe estar en su casa. Pero creo también que en muchos casos eso no puede ser. Y esa persona debe estar en un sitio, pero no arrinconada. Nosotros, por ejemplo, le pedimos al familiar que venga y que lo haga habitualmente, cuando quiera. Así hay movimento, gente joven, y los familiares tiene acceso a todo, todo el día. Solo somos el sitio que cumpliría las necesidades que en casa no se les puede dar a los mayores.

-Muchos mayores se inician en el voluntariado, incluso en los estudios, con la llegada de la jubilación. ¿Son el futuro?

-Sí lo son para muchas cosas y a mí eso me gusta. Sobre todo lo de los mayores y el voluntariado. Cuando hablamos de voluntarios parece que solo son jóvenes cuidando de gente mayor y resulta que los mayores tienen un montón de experiencia que se puede aprovechar. Y aquí en la residencia igual. La animadora echa mano muchas veces de los propios mayores. La manera de conservarse es estar activo y ellos participan en el día a día de la residencia.

-¿Cómo se presenta el futuro de la residencia?

-En el tiempo que llevamos ya conseguimos implantar un método de trabajo y tener unos baremos para ver que todo va bien. Nos queda llenarla, así que a medio plazo estamos pendientes de firmar un convenio con Vicepresidencia que habilitará sesenta y ocho plazas públicas. Luego hay plazas privadas y otras pendientes de otros convenios.