El centro comercial más abierto

Cándida Andaluz redac.ourense@lavoz.es

OURENSE

27 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Amanece el Barbaña entre niebla, aunque de acuerdo con los últimos días a eso del mediodía seguramente saldría el sol. Y así lo hizo. En un día 26 que para la feria es 27 (se adelanta por eso de ser festivo hoy). La gente, los compradores, parece recelosa. No hay demasiada. Eso del tercer día de feria va según va en ella, dicen y en este caso así es. Los que sí acuden son los vendedores, los feriantes. Virginia López viene desde Chaves. «No vendo moito pero menos vendo se quedo na casa», comenta mantelería en mano con cara de resignación. A pocos metros Mónica Jiménez Romero al grito de «!Todo a un euro¡» muestra retales, calcetines y toallas. Asegura que son mejores ferias las de 7 y 17 mientras coge varias telas en la mano ante la atenta mirada de un grupo de mujeres. «¡Antes a 10 euros ahora a cinco!», dicen del otro lado de la calle y un grupo de gente -hombres y mujeres- se agolpan ante el producto. Muy cerca está Á ngel Jiménez . Vende pantalones vaqueros. «Soy de Verín y llevo cuatro años viniendo a la feria de Ourense. La verdad es que es un poco regular», comenta algo apenado. De repente algo llama atención. «Dos a cinco eiritos; y esto solo a un eiro», se oye. Al final no va a ser una leyenda urbana eso de «a un aurelio» que dijo no sé quien. Y en el colmo de la vagancia un puesto cuelga un altavoz que repite sin parar: «A un euro. Bragas, sujetadores y tangas a un euro. Como lo oyen. A un euro». Y uno piensa que hay cosas que no se pueden perder por mucho que la tecnología avance.

«Para ropa a lo mejor no hay, pero siempre hay algo para comerse unos churritos», comenta desde su puesto, casi en el centro del caminar, María José Dasilva Oliveira . Rodeada del humo que desprende la freidora, que por momentos se agradece, comenta que lleva 15 años al frente del negocio que comparte con una hermana. Habla mientras no para de servir docenitas de manjares matutinos. Asegura que el mes de enero está siendo flojo. «Acabamos de salir de la Navidad y ya estamos en Carnavales. La gente no tiene dinero y eso se nota mucho», comenta. Ourense, Lobios, o Celanova, la churrería recorre gran parte de la provincia. «Es cansado pero es trabajo». El siete, más.