La fuga del empresario Manuel Martínez Barros, administrador único de Construcciones Marbar, con sede en la localidad pontevedresa de Tomiño, ha dejado a alrededor de un millar de afectados en la comunidad autónoma gallega aunque en las comarcas de O Carballiño y de O Ribeiro, a las que estuvo vinculado profesionalmente, la repercusión de la quiebra del grupo no ha sido muy elevada en comparación con lo ocurrido en la provincia de Pontevedra.
Entre los principales damnificados se encuentra una pequeña constructora del Ayuntamiento de Cea, que colabora con Marbar en la construcción de unos chalés en A Cañiza, según confirman los vecinos de la localidad aunque la empresa prefiere mantener el anonimato y no aclarar la cuantía exacta de las pérdidas que les ha supuesto la desaparición del administrador de la empresa pontevedresa y un contratista de Tomiño que está construyendo en la actualidad un edificio en O Carballiño.
Se trata de un inmueble de dos sótanos, planta baja, dos plantas y bajo cubierta para dieciséis viviendas en las proximidades del barrio de Flores, en la calle Alexandre Bóveda que se encuentra ya prácticamente finalizado y ahora a la expectativa de lo que ocurra.
El responsable de la obra subcontratada por Marbar, Núñez Diego, se muestra sorprendido por los sucedido ya que su vinculación con el grupo de Martínez Barros se remonta al principio de la presente década, con la realización de numerosos proyectos por varios puntos de la geografía gallega e incluso de Portugal y nunca antes había tenido ningún problema, según señala con resignación.
Plataforma
Confirma que el edificio que se está terminando en O Carballiño está pagado por Marbar hasta hace apenas seis días, aunque dejará de percibir una cantidad próxima a los 240.000 euros por los trabajos realizados y no incluidos en ese período. Núñez Diego se incorporará además a la plataforma de afectados que se ha creado ya que la fuga del empresario deja una deuda de casi 25 millones de euros a bancos, proveedores y subcontratas además de dejar en la calle a más de cincuenta trabajadores directos, que reclaman el embargo de los bienes de Construcciones Marbar para evitar que desaparezca la maquinaria y el patrimonio de la compañía.
No hay confirmación de que ninguno de los dieciséis pisos que se están construyendo en la villa ourensana en estos momentos haya sido vendido, ya que las dos inmobiliarias encargadas de su venta, una en A Cañiza y otra en el centro de O Carballiño, indican que no formalizaron ninguna venta aunque no descartan tampoco que el administrador de Marbar lo hubiera hecho a título particular, aunque no haya constancia ni ninguna reclamación al respecto.
Algunas de las personas que conocieron personalmente a Martínez Barros y tuvieron alguna relación profesional con él aseguran que hasta el momento de la fuga siempre había sido un empresario cumplidor con su trabajo. Es más, personas que le vendieron productos propios del sector hace meses en O Carballiño lo consideran un buen pagador y los principales establecimientos dedicados a la venta de materiales de construcción de las cabeceras comarcales del occidente ourensano niegan haberse visto afectados económicamente por su huida desde hace unos días.
Valoración similar del industrial se da en Cortegada y en Ribadavia donde también tuvo negocios y no dejó deudas a pesar de haberse visto obligado a cerrar los aserraderos de piedra que tuvo en los citados municipios ribeiráns, que no estuvieron provocados por una mala gestión empresarial sino a decisiones judiciales sobre los anteriores propietarios, según indican los que siguieron de cerca la evolución de estas iniciativas industriales.
No existen tampoco afectados directos en el término municipal de Melón, uno de los más próximos a la localidad pontevedresa de A Cañiza en la que el grupo Marbar centraba una gran parte de su actividad, aunque inicialmente se pensó que podría haber algún comprador de pisos o incluso un trabajador del grupo en quiebra: «No hay ningún afectado en el Concello, al menos que se sepa, a lo mejor lo hay y está callado porque le conviene», reconoce el regidor de Melón, Alberto Pardellas, que señala que Martínez Barros era bastante conocido en la zona.