Llamas que no respetan la Navidad

OURENSE

Los vecinos del inmueble calcinado en Nochebuena en Xinzo tendrán que esperar para poder volver a ocupar sus viviendas. Tres de ellas han quedado destrozadas

27 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

A José Luis Prieto las noticias sobre el incendio en su casa de Xinzo le llegaron cuando iba a sentarse a la mesa. Eran las nueve de la noche del 24 de diciembre y estaba junto a su familia en A Coruña cuando sonó su teléfono móvil. Los detalles eran ciertamente alarmantes por lo que no tardó más que lo justo en coger el coche en el garaje y conducir para llegar cuanto antes a Xinzo. «Al principio fue un susto tremendo, pero conforme avanzaba el viaje, nos iban diciendo que el incendio ya no era tan grave y que parecía que no iba a afectar más que a una planta, así que nos fuimos tranquilizando», relataba ayer este conocido farmacéutico limiano que, pese a lo desgraciado del incidente, se congratula de que no haya daños personales.

Aunque aún no se ha olvidado del susto, a José Luis no le queda ahora más que esperar a que, tras la investigación que aún deben practicar los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil para esclarecer las causas del fuego, puedan comenzar las valoraciones de daños y las reparaciones en un edificio con solera, tanta como 200 años, en el que se han quemado totalmente las tres viviendas del ático.

En ninguna de ellas, por fortuna, había nadie cuando comenzaron unas llamas que se detectaron hacia las nueve menos cuarto. Fue el sobrino de la inquilina del segundo piso (el único ocupado aquella noche) quien se percató del olor a quemado, así que salió a la calle y vio llamas y chispas cerca de un árbol de navidad, en el ático. «Enseguida avisó a los bomberos, cogió a su tía y salió de la casa», explica el dueño de la casa.

Sin auto escalera

Después llegarían varias horas de extinción, al principio con medios técnicos escasos. «Los bomberos actuaron de una forma heroica. Vinieron muchos que no estaban de servicio aquella noche y se metieron dentro de la casa con las mangueras, porque no tenían autoescalera», relata José Luis Prieto, quien afirma que, hasta las cinco de la madrugada, se descargaron 18.000 litros de agua. Gran parte de ese agua aún es visible en el inmueble, en el que ayer por la tarde, la farmacia que ocupa la planta baja volvió a abrir sus puertas, aunque sin luz para evitar cortocircuitos mientras queda algo de humedad.

Los inquilinos, de momento, tendrán que esperar. Sobre todo el joven que había alquilado uno de los pisos del ático, que ha perdido todos sus objetos personales. Tanto él como el resto de inquilinos, incluidos los dueños, tendrán que pasar tiempo en casas de familiares o amigos. La solidaridad no les va faltar: «Me han llamado muchos vecinos para ofrecerme su casa», agradece José Luis.