El creador que vio de nuevo sus obras

OURENSE

Una muestra antológica reúne en el centro cultural más de cien piezas realizadas por Arturo Baltar pertenecientes a colecciones privadas cedidas para la ocasión

21 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Es la historia de un encuentro y de una deuda. Es una antológica de esas que hacen historia. El Centro Cultural de la Diputación abrió ayer sus puertas a una muestra en la que se recogen más de cien piezas, obras de arte pertenecientes a Arturo Baltar y que durante años han estado en manos de colecciones privadas, de personas e instituciones que las han tratado como joyas de arte y que ahora permiten que se unan de nuevo al lado de su creador.

Un edificio Simeón abarrotado recibió a una modesto Arturo Baltar. La sala ubicada en la primera planta se vistió de penumbra para dar más protagonismo a la luz que surge de las obras de arte. Varios espacios presentan distintas formas de la creación baltariana, de Baltar el bueno, como dijo el presidente de la Diputación José Luis Baltar: «eu son Baltar o malo». La escenografía de Arturo Baltar impresiona. Sus formas, sus dibujos, el realismo que despiertan sus obras, el mimo en las piezas, el modelado suave y tierno. Esas caras de sus protagonistas que transmiten paz, tranquilidad, como el propio autor. Algunas de esas piezas, de esos retazos de su vida regresaron a él después de más de medio siglo. Por eso muchas de las personas que ayer le arroparon miraban con profunda admiración la obra y con profundo respeto a su autor.

Le tocó el turno de hablar y Arturo Baltar dijo lo que se esperaba porque fue generoso en los agradecimientos y lanzó su pincelada de humor: «ahora me gustaría cantar», concluyó ante las risas y los aplausos de los presentes. No sin antes recordar al maestro, a Antonio Faílde.

Varios espacios

Belenes y retablos conforman la primera parte de la exposición y la segunda las esculturas. Baltar sintió una sensación especial al reencontrarse con ellas, de sentirlas de nuevo ente sus manos. Diecisiete escenografías dan cuenta de la minuciosidad del autor. Escenas que recrean momentos cotidianos. Postales, festivas, religiosas (tan presentes en su niñez), sobre oficios, romances de ciego y un verdadero café cantante, con una gitana al fondo iniciándose en la copla que tanto gusta al autor.

Completan la muestra antológica una serie de vídeos. Uno data de 1961 y es Acariño galaico realizado por Val del Omar, un documental sobre el trabajo en barro en el que sale el artesano ourensano y otro es un vídeo en el que Baltar aparece en su jardín, como escenario una naturaleza en donde se encuentra reconfortado.