Ramón Conde regresa a casa

OURENSE

El escultor ha adquirido unos terrenos en el polígono de Pereiro de Aguiar en donde piensa montar una fundición y trasladar parte de su trabajo

30 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Su almacén es un museo. Detrás de una puerta de garaje se esconde el mundo Conde. En plena capital el escultor guarda la historia de sus obras. Los comienzos y el presente. Los originales y las pruebas desechadas. Todos un gran mundo del arte bajo tierra. «Este bajo lo tengo desde que empecé. Era de mis padres y lo heredé. De siempre fui guardando todo lo que tenía», comenta el escultor Ramón Conde. Obras de principios de los años setenta y reciente. «Es casi un museo, no premeditado, pero lo es», asegura. Más de trescientas obras -grandes y pequeñas- que se muestran a través de estanterías en un largo pasillo. «Es un tema puramente operativo y no he pensado en un museo».

Ramón Conde tiene en la tierra su esencia y tras varios años desarrollando su trabajo en Santiago se acerca a Ourense. El escultor cuenta con un terreno en el polígono de Pereiro de Aguiar en donde piensa montar un horno para trabajar. «De momento es un proyecto. He cogido una nave en el polígono de Pereiro y probablemente monte una fundición». Ramón Conde no encuentra más razón en el regreso que: «supongo que uno se hace mayor y tira para casa. Mantuve siempre mis vínculos con Ourense y como no tiene que estar junta la parte creativa y la parte de fundición, en principio las divido». Por eso de momento su obra se partirá entre Santiago y Ourense. No se trata de un cambio artístico sino logístico. «La evolución de mi obra no depende de una cuestión voluntaria va teniendo sus génesis a partir de unos parámetros. He seguido siempre esa línea. Ha habido evolución, pero se percibe al ver la obra», explica Conde que indica que actualmente trabaja en grandes obras por encargo dirigido a particulares, por lo que también necesita más espacio. El artista desde sus comienzos ha estado preocupado por el hombre en el amplio sentido de la palabra, sin nada que distraiga la atención, ni pelo, ni ropa. Ramón Conde siempre ha mantenido los vínculos con la ciudad y por eso asegura que «a lo mejor dentro de un año las cosas cambian y termino por traer todo para aquí».