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12 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.EL PERIODISMO rosa ha iniciado una nueva etapa. Los programas de televisión juegan a hacer historia a través del papel couché y bucean en las hemerotecas para rescatar el pasado de los famosos. Un pasado que, a priori, no tiene por qué ser bueno ni malo. Es puro pretérito. A la clase popular le irritan esas hormigas blancas (ése es el nombre del programa de Telecinco que practica esta tendencia) que recorren su memoria y les hacen cosquillas. Y así, aquellas famosas que posaban encantadas con transparencias hace treinta años se sienten ahora molestas, quizás por esos treinta años de diferencia. Algo parecido podría pasarle al alcalde, Paco Rodríguez, aunque en su caso el margen es de una legislatura. No tiene por qué ser malo que cobre 72.000 euros al año. De hecho, para conseguir que gente preparada y competente se anime a dirigir los destinos comunes es necesario que, al menos, no pierdan poder adquisitivo mientras desarrollan sus labores municipales. Por eso no debe molestarnos que el alcalde y sus concejales estén bien pagados. Lo que debe molestarnos es que nos tomen por tontos. Debe molestarle, sobre todo, a aquellos que con sus votos auparon a Francisco Rodríguez a la alcaldía convencidos por su trayectoria y, quizás, por frases como aquella lapidaria que pronunció en el 2003 diciendo que a él nunca se le ocurriría cobrar tanto como Cabezas. Los 72.000 euros se han convertido en sus propias hormigas blancas.