PARECE que la pizarra nunca está en crisis. Como no hay cierres polémicos ni regulaciones de empleo, la pérdida de puestos de trabajo es silenciosa. Así, en silencio, podríamos estar asistiendo a la desaceleración del motor económico de la provincia. Si esto no ocurre en las zonas pizarreras de León y Zamora, deberíamos preguntarnos qué falla en la política de desarrollo industrial de Galicia para que Valdeorras no pueda competir en igualdad de condiciones.