CANTONES | O |

01 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

UNA plataforma es , entre otras muchas acepciones , un conjunto de personas, normalmente representativas que dirigen un movimiento reivindicativo. En los últimos años éste ha sido el calificativo de muchas acciones dirigidas a un bien concreto en la provincia. La experiencia nos ha dicho que sirven de poco, que todas empiezan con fuerza, se van desinflando y que finalmente, desaparecen como las propuestas que exigen. Plataforma en defensa de la plaza de san Martiño o la que apoyaba la permanencia del Ateneo en el edificio de la Torre. Tres nuevas plataformas conforman ahora las peticiones de los ciudadanos en la actualidad. La de la A-76 por Trives en una lucha contra el abandono de una zona, la de Cabeza de Manzaneda para protestar contra la apertura de una oficina del comité antisida en dicha calle o la que ha nacido, bajo el nombre de comisión cidadá (plataforma, al fin y al cabo) que pretende recuperar el edificio del Banco de España de la capital para un uso cultural. Las plataformas o comisiones debe saber también cuál es el mejor momento de gestación. En vísperas de las elecciones municipales y porque en realidad los políticos tienen al final la sartén por el mango, las respuestas a las peticiones no son reales, pertenecen a ese mundo etéreo de «nada es lo que parece y no hay que quedarse en la literalidad» que ha inundado el devenir de los ourensanos. Los apoyos no pueden ser explícitos, porque hay que tener contentos a todos. Los apoyos y los posicionamientos en torno a las reivindicaciones se hacen por lo «bajinis», en pequeños foros y casi de forma clandestina, porque no estamos en fechas de andar tocando las narices a nadie. Las plataformas existen y son, en definitiva, las peticiones de los vecinos. Hay que saber utilizarlas y guiarlas y para bien o para mal deben ser escuchadas porque en ellas reside la voz del pueblo.