El oratorio protagoniza una monografía publicada por el Grupo Francisco de Moure El edificio no tenía un estudio detallado desde el de Manuel Núñez, en 1989, agotado
12 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.«El oratorio es todo un brinco graciosísimo en forma de iglesia», señala el cronista benedictino del XVII, Antonio de Yepes refiriéndose a la capilla de San Miguel de Celanova, monumento capital del siglo X en la Península Ibérica que ahora cuenta con un nuevo libro monográfico de bolsillo. San Miguel de Celanova: el silencio y la elocuencia de una arquitectura singular, escrito por la profesora María Dolores Barral Ribadulla y editado por el Grupo Francisco de Moure como el cuaderno porta da Aira número 8 de una serie dedicada a acercar al público joyas del arte ourensano de las que hay poca información al alcance de todos. El presidente de este grupo de investigadores del arte, Miguel Ángel González García, señaló que esta oratorio es, junto con la iglesia de Santa Comba de Bande, el monumento más conocido e importante de Ourense fuera de España. Hay, además, demanda por parte de los visitantes, que quieren tener un libro que les hable con detalle de este singular monumento. Y es que hasta ahora poco había ya que la monografía anterior, escrita en 1989 por Manuel Núñez y editada por la Xunta, está agotada. Barral Rivadulla es discípula de Núñez y ahora nos brinda un libro serio, de sencilla lectura para entender con rigor esa capilla. Señala en su trabajo que San Miguel de Celanova es, dentro de la historia del arte hispano, uno de los más importantes ejemplares que nos muestran la arquitectura que se hacía en el lejano siglo X, tiempo de San Rosendo, cuyo Año Santo se está celebrando en Celanova a los 1.100 años de su nacimiento. En 56 páginas se habla de la Galicia del siglo X y de San Rosendo como personaje clave, de hace referencia al momento artístico de aquel tiempo complejo. A continuación se cita del nacimiento de la capilla de San Miguel de la que luego se hace una valoración a través de los siglos. El lector conocerá datos de la planimetría así como de la configuración espacial interna y de su exterior para terminar con los lenguajes artísticos y estética en este oratorio y la función que pudo tener. El acceso al monumento se hace por una puerta en su lado sur, que al traspasarla provoca un efecto sorpresa disfrutando de un interior formado mediante suma de espacios, volúmenes unidos pero a la vez con carácter propio: cuadrado, rectángulo y círculo, ofreciendo una arquitectura contemplativa, que obliga por igual al ojo y al espíritu, como señala Manuel Núñez. Un espacio interno metafísico. Barral indica que en esta capilla se ve lo islámico en su estética y en su espacio y también en ese detalle de arquitectura oculta, es decir, en un interior luminoso opuesto al exterior que nos lo oculta. Su función es objeto de debate aún hoy. ¿Capilla funeraria? ¿De uso particular y de clérigos peregrinos? «No lo sabremos nunca», señala la autora.