«Hicimos un viaje inútil»

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón O BARCO

OURENSE

En directo | Un día inusual en Meisa Los pocos turistas que se acercaron ayer a Manzaneda, lamentaban no poder esquiar. La mayoría optó por volver a sus casas o dedicar la jornada a visitar la zona

06 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

? mediodía, de camino a la estación de montaña de Manzaneda, el sol derretía la nieve caída el martes. Las instalaciones del complejo estaban ayer abiertas, pero vacías. Allí había sólo un par de despistados y, cuando el año pasado por estas fechas casi no había sitio para aparcar, ayer sólo había unos veinte coches en Meisa. La mayoría de los amantes del esquí ya sabían que ayer no era el día para la práctica de este deporte y se quedaron en sus casas. Algunos, como un grupo de jóvenes venidos de Vigo, se arriesgó y a las 13.00 horas recogían sus tablas de snow e iniciaban el camino de vuelta a la ciudad después de visitar la zona y jugar un poco con la escasa nieve que cubría los alrededores del complejo. «Hemos hecho un viaje inútil», se lamentaba uno de ellos. Otros ya habían hecho el camino a Manzaneda convencidos de que no iban a practicar este deporte. «Venimos de vez en cuando, pero sólo para estar al aire libre», explicaba el ourensano Pablo Curieses que, junto a su mujer, Cristina Fernández, y sus hijos, Beltrán y Silvia, disfrutaron de una jornada de juegos con la nieve. Entre el poco público que se acercó ayer a Meisa había un grupo de rumanos con residencia en Maceda que iban con la idea de calzarse los esquís y tuvieron que dedicar el día a tirarse con sacos por las laderas de la montaña. «Está muy bonito pero es una pena no poder esquiar», comentaba Stefan Pirghie. Mientras los turistas se volvían a sus casas, el personal de pistas de Meisa disfrutaba de un tranquilo día, con paseos por las instalaciones de la estación o con trabajos de acondicionamiento, eso sí, sin el agobio de visitantes habitual por estas fechas. Restaurantes En Pobra de Trives, un hervidero de gente cuando las pistas de esquí están abiertas, no era difícil encontrar un restaurante abierto, ninguno estaba lleno y las calles estaban casi desiertas, como en cualquier día festivo del resto del año pero muy diferente a lo que sería habitual para la temporada de invierno.