AL MARGEN | O |
22 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA CONCEJALÍA de Cultura del Concello de Ourense debe en facturas del 2005 la nada desdeñable cifra de medio millón de euros. Para entendernos, casi 80 millones de las añoradas pesetas. El responsable del área, Pepe Araújo, asume el fiasco en su gestión con esa naturalidad que le ha hecho popular desde que está en la servidumbre pública. Transmite la misma sensación que el estudiante que trae a casa un montón de suspensos pero es capaz de hacer creer a los padres que el profesor le tiene manía o que cayó en el examen un tema que no fue explicado en clase. Pese a que Araújo fue por ciencias se comporta en el ejercicio político como si los números le provocasen sarpullido. Él contrata actividades en la concejalía y firma las facturas con el buen rollito y el mismo desprendimiento que te paga un café o te invita una opípara comida. Encantado de la vida. Ya, pero no es el coleguita el que ocupa un despacho oficial. Es el señor concejal de Cultura, Fiestas y Festival de Cine del Excelentísimo Concello de Ourense. El ciudadano Pepe de Palmés puede gestionar su casa como le pete. Como edil tiene la obligación de enmendar al Gran Capitán y no hacernos creer que «en picos y azadones me gasto cien mil doblones». Podría tener cierta justificación si gracias a ese desajuste presupuestario, Ourense viviese ya en una primavera cultural. Más sospecho que no se percibe en el ambiente que la capital sea en este ámbito muy diferente a hace un par de años. Y lo más triste es que Cultura no le debe pasta a Josep Carreras, Lluís Llach, Joan Manuel Serrat o Joaquín Sabina, sino a restaurantes, hoteles, charangas, foguetes o carrozas. Es decir, a los pringaos , con perdón. Pepe debería centrarse y repasar los apuntes de la Escuela de Empresariales, que para eso está matriculado. A ver si aprueba porque como gestor público tiene un cate seguro.