DIETARIO | O |
28 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA política es como esa publicidad subliminal que sin darte cuenta vence todos tus filtros y te inyecta ideas, visiones y conceptos dirigidos. Cada vez con más fuerza se mete hasta en el último rincón, en cada lectura entre líneas, y es capaz de convertir en partidismo lo universal. Los políticos son como esos oradores modernos engullidos por operaciones de márketing para convertir en única verdad los intereses que defienden. Son capaces, ayudados por las técnicas de venta, de crear modas y tendencias. La última, el BIC. Ahora resulta que el patrimonio, ese legado que la historia dejó a los ciudadanos, tiene también color político. Ahora resulta que lo más universal se convierte en objeto de deseo para ganar réditos políticos. Porque ahora, y después de tantos años, descubren la importancia de cuidar, preservar y revalorizar algo que durante mucho tiempo no les resultaba rentable. El patrimonio es el mismo pero su utilidad se ha revalorizado. Ahora los políticos descubren algo que los ciudadanos sabían desde hace tiempo, el valor de nuestra historia. Así que lo mejor es iniciar un fuego cruzado para ver quién es el más protector y a quién le preocupa más conservar todo nuestro legado. Se anuncia un BIC para As Burgas, se llenan titulares, se airean desconfianzas y enfados, se consiguen protagonismos, se especula con intenciones... ¿Y ahora qué? Se habla de diálogo y se invita a la participación de los ourensanos ¿cuándo y cómo? Se descubren restos arqueológicos de gran valor junto a las fuentes y la euforia se acaba transformando en disputas por su propiedad. Aparece un muro antiguo en el Centro Cívico y la disputa política comienza de nuevo. Llegan las obras de AVE y el patrimonio vuelve de nuevo a primer plano como arma arrojadiza... El legado superará todas estas contiendas políticas como lo ha hecho a lo largo de los siglos.