El patrimonio

ANTONIO NESPEREIRA

OURENSE

AL MARGEN | O |

13 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

ANDAN a la greña estos días el Concello de Ourense y la Xunta por la custodia de unos vestigios arqueológicos aparecidos en la Casa dos Fornos, en pleno casco histórico. Conmueve observar como las instituciones se convierten en guardianes del patrimonio aunque para defenderse se apele más a la testiculina que a la reflexión sosegada de los hechos. Los unos (Consellería de Cultura) van por el libro y no se apartan una línea de la partitura. La ley es la ley y por lo tanto, a cumplirla. Dura lex, sed lex , dice el principio latino. La norma aclara que los restos históricos, sobre todo los de alto valor (como es el caso), deben pasar al Museo Arqueolóxico. Los otros (Concello de Ourense) conocen estos preceptos, pero no se fían de la gente de Patrimonio. Dicen que si le entregan los restos, se quedan con ellos y nos les vuelven a ver el pelo. La Xunta quiere a toda costa que las piezas encontradas en los sondeos vayan al Museo Arqueolóxico. Sin duda, así lo manda la legislación, pero no debemos olvidarnos que el recinto museístico lleva años cerrado y así a va estar mientras las delicadísimas obras que acomete no finalicen. El Concello quiere que se incorporen al futuro Centro de Interpretación de As Burgas, cuyas obras son incompatibles con las prisas. No sé quien tiene la razón, si los que se aferran a la literalidad de la norma o quienes piden una interpretación de su espíritu. Solamente queda invocarles a que se pongan de acuerdo. La memoria de Ourense ya tiene suficientes borrones en su preservación patrimonial como para pedir que en el futuro se eviten nuevos desatinos. ¿Cuales? Una carretera pasa por uno de los arcos del puente romano. A su lado se levantó un bloque de hormigón. Unas viviendas tapan una fachada de la catedral. Una caja de ahorros quiere poner publicidad en la Torre. Y así sucesivamente. Que se sienten y dejen de discutir sobre el fuero y el huevo.