CANTONES | O |
02 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.SE deben creer que como son jóvenes y celebran el Fin de Año no se enteran. Resulta increíble que a un empresario ávido por ganar, ganar y ganar no se le caiga la cara de vergüenza cuando observa que en su local está a punto de producirse un motín. Algunos establecimientos hosteleros ourensanos dejaron claro que lo importante es meter en la saca y que lo de menos es eso de la atención al cliente. Casi un centenar de jóvenes ourensanos denunciaron a dos establecimientos. A empujones pudieron entrar en la fiesta. Eso si les dejaban, porque había mucha más gente de la permitida, porque no había suficiente personal para atenderlos, porque si salías no entrabas, porque, en definitiva, el empresario incumplió sus deberes con el cliente que tuvo que pagar por adelantado su entrada. Se anunciaba la semana pasada el control que la Policía Local iba a realizar sobre las fiestas ilegales. Pero resulta que fue al revés. A las legales se les permiten las ilegalidades. Deberían devolver el dinero de las entradas y ser sancionadas. Porque si yo fumo, me multan.