Crónica | La ciencia refuta los tópicos vitícolas Las variedades ancestrales gallegas surgieron en la invasión romana. La teoría que las vincula a las órdenes monásticas es más literaria que real
17 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El supuesto carácter autóctono de la variedad mencía es sólo uno de los muchos tópicos que circulan sobre la viticultura gallega. Teorías más o menos literarias que, paradójicamente, se asumen con frecuencia en trabajos pretendidamente serios. Lo mismo sucede con la identificación del albariño con la variedad riesling -base de los vinos del Rin-, o su llegada a Galicia a través de determinadas órdenes monacales, una historia atractiva desde el punto de vista de la emotividad del consumidor, pero carente de rigor científico. Existen razones objetivas para dudar de las teorías que sitúan el origen de las variedades autóctonas en su importación de otros puntos de Europa por la expansión de los monasterios. José Luis Hernáez Mañas, una de las mayores autoridades en materia de viticultura en España, aporta algunas objeciones de peso. Prueba del ADN De entrada, y según Hernáez Mañas, esta hipótesis carece por completo de base documental. Por si fuera poco, las modernas técnicas del ADN corroboran en las variedades gallegas más arraigadas una complejidad genética que no habrían tenido tiempo de alcanzar desde la Edad Media. Parece evidente, por lo tanto, que los monasterios no trajeron a Galicia las variedades autóctonas -ni las técnicas de cultivo, que también se deben a los romanos-, si bien difundieron material foráneo que se fue mezclando con el ya existente. De ahí que, por citar una variedad, existan albariños doble (Gewürtzraminer), temperán (Riesling), portugués y do país . Hernáez Mañas sitúa en «la introgresión genética» (cruce de semillas) del material vitícola traído por los romanos el origen de variedades como albariño, godello o treixadura, algunas de las más antiguas que se cultivan en Galicia, pertenecientes a un grupo atlántico -de racimos pequeños y muchas yemas productivas- con un origen común. A través de los colonizadores romanos habrían llegado cepas de procedencia mediterránea que no maduraron hasta que se produjo una hibridación sobre ejemplares de vides silvestres. Hernáez Mañas sugiere que las aves jugaron un papel primordial al expandir semillas de vitis vinífera sativa desde alguna zona de refugio. En Galicia, podrían haberse propagado desde Asturias por el calentamiento posterior a la glaciación de Würm. Origen incierto A diferencia de otras variedades más antiguas, la mencía se propagó por la reconversión vitícola de finales del siglo XIX, como consecuencia de la plaga de la filoxera. Hernáez Mañas sugiere que pudo extenderse desde El Bierzo a través de la comarca de Valdeorras. Además de en puntos de la provincia de León, antes de llegar a Galicia esta cepa se cultivaba en comarcas de Burgos y Palencia. Sobre el origen de la mencía, Hernáez Mañas admite que es incierto. En todo caso su reducida variabilidad genética pone en entredicho que se trate de una variedad prefiloxérica. Más bien al contrario, apunta a una expansión reciente a partir de un material reducido. Por lo que respecta a su parentesco con la cabernet franc -complemento de la sauvignon en algunas zonas de Burdeos-, los expertos en ampeolografía lo descartan de raíz.