Fernández Ojea duda de la viabilidad de una segunda estación de montaña en la provincia Creen que es preferible invertir los fondos públicos en potenciar y ampliar las instalaciones de Manzaneda
10 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?a creación de un complejo turístico en las cumbres de Peña Trevinca, que contaría con 15 kilómetros de pistas esquiables y otros servicios relacionados con el ocio típicos de una estación de montaña, no ha conseguido conquistar el apoyo de la la Federación Provincial de Hostelería. Su presidente, Ovidio Fernández Ojea dejó claro en declaraciones a Radio Voz que no les parece «la medida más afortunada crear otros productos cuando tenemos el precedente de la estación de Manzaneda, en la que llevamos muchos años trabajando». De hecho, el responsable de esta federación profesional apuesta claramente por seguir potenciando las instalaciones que gestiona Meisa «que es una estación de montaña ideal, si no desde el punto de vista de nieve, sí desde el concepto que ahora se impone en todo el territorio nacional». Un concepto que, según explica, trata de «complementar la oferta con otros atractivos al margen de los puramente relacionados con los deportes blancos». Para Fernández Ojea, antes de hablar de nuevas iniciativas, es necesario «mejorar lo que tenemos, apostar mucho por ella para hacerla cada día más grande y un referente, como ya es, en toda Galicia». Desde la federación provincial consideran «comprensible el entusiasmo» de los sectores involucrados en el proyecto de Trevinca, pero también alertan sobre los peligros de una inversión millonaria si no hay garantías de viabilidad. «A veces hay que pensar que cuando inviertes dinero público lo tienes que hacer en base a que las cosas sean duraderas y vayan hacia adelante, para no caer en contrasentidos», resumió Ovidio Fernández. A pesar de que Trevinca supera en altitud a Manzaneda, el presidente de los hosteleros ourensanos no parece ver demasiado claro ese futuro del proyecto en lo relacionado con las precipitaciones de nieve. Recuerda el precedente de la propia estación de Manzaneda y los inconvenientes producidos por la escasa presencia de nieve. Ojea matiza que ese condicionante «nos han marcado a lo largo de los tiempos, en los que no ha sido fácil entender que esa estación se podía consolidar como una más dentro de la oferta de instalaciones de montaña, al margen del deporte blanco».