Crónica | El tiempo de ocio de las ourensanos con minusvalías Un repaso a bares y cafeterías de la capital deja claro lo complicado que puede llegar a ser irse de cañas. El centro comercial resarce a los afectados. Dicen que roza la perfección
18 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Elegir una cafetería suele ser una decisión casi banal. Pero no es así para las personas discapacitadas porque los lugares destinados al ocio suelen ser auténticas trampas. Escalones para entrar, escaleras para acceder a las distintas estancias o a los aseos, baños sin adaptar, estrechos pasillos, demasiadas mesas, entradas estrechas, puertas pesadas... La lista de barreras es larga. Demasiado larga. Estudiantes de Derecho repasaron la situación de los locales de hostelería y constataron situaciones rocambolescas, como la existencia de un baño para minusválidos cerrado al público y usado como almacén. Si es difícil tomar un café o una caña, lo de salir de copas es casi imposible. El discapacitado que desista de la vida social y opte por la cultural tampoco podrá hacerlo con la comodidad necesaria. Los cines -a excepción de los del centro comercial- no son aptos para minusválidos. En el Teatro Principal, aunque hay rampas de acceso, no hay asientos específicos y las puertas de acceso a los palcos son demasiado estrechas. El deporte tampoco parece la elección más acertada: ni en Os Remedios ni en el Paco Paz hay actividades específicas para discapacitados. Para resarcirse, está el centro comercial Ponte Vella. Según Jacobo Boullón, ciego, roza prácticamente la perfección. Tiene amplias plazas de aparcamiento, por ejemplo, y no hay incómodos escalones en las tiendas y cafeterías.