Jóvenes en busca de trabajo

OURENSE

Crónica | Acto de graduación de Ciencias de la Educación Cuatrocientos alumnos del campus se despidieron ayer de la Universidad para enfrentarse a una nueva vida enfocada hacia al mundo laboral

02 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Ebullición en el exterior y en el interior. Fuera por las altas temperaturas y dentro del auditorio porque allí se cocía la despedida de 400 nuevos profesionales. Los alumnos de Ciencias de la Educación del campus de Ourense celebraron ayer el acto de graduación. No faltaba nadie, titulados, familiares y amigos. Bueno, faltó el más importante. Su ausencia propició un retraso en el acto. Y es que el anónimo olvidadizo, en cuestión, era el encargado de portar la lista de los alumnos. Al final, organización estudiantil. En cinco minutos ya hay una lista realizada de puño y letra por los alumnos, que sirvió de guión. Tras la actuación del Coro de la Facultad de Ciencias de la Educación de Pontevedra, cuyos alumnos cambiaron la playa por Ourense, comenzó el acto oficial marcado en todo momento por el sentido del humor. Un humor, en palabras de Xosé Manuel Cid decano de la facultad de Ciencias de la Educación, que no deberán perder los ya diplomados en el ejercicio de sus profesiones. «Esta promoción coincide na esperanza da reforma educativa e da política social», significó Cid. En dos turnos El acto tuvo que ser dividido en dos partes, ya que el auditorio no cuenta con espacio suficiente para todos. Tantos, que algún que otro quebradero de cabeza hubo para encontrar un aparcamiento. Mientras los primeros recibían sus azules bandas y sus respectivos diplomas (los alumnos de Trabajo Social, Educación Primaria y Educación Social) en el exterior del recinto familiares y resto de alumnos, (en este caso de Línguas Estranxeiras, Educación Especial e Psicopedagoxía), esperaba su segundo turno de graduación. Alumnos, profesores y padrinos de la promociones incidieron en dos puntos. El primero de ellos una petición: respeto a su trabajo. Y con el segundo recuerdan que su promoción 2002-2005 se formó con el Prestige y con la guerra de Irak (entre otros acontecimientos) por lo que su ansia de ayudar y servir a los demás cobra una especial importancia. El discurso de los alumnos estuvo lleno de añoranzas y recuerdos, de conversaciones de cafetería, de fiestas y, como no, de exámenes y de muchas noches sin dormir. Ahora les espera encontrar un trabajo. Antes fue la formación y ahora será el empleo su ruta a seguir en los próximos años. Pero todavía ayer fue un día de felicitaciones, de alegría, de intercambio de teléfonos y de promesas de encuentros futuros.