La exposición del año

JERÓNIMO MARTEL

OURENSE

EL ARTE EN OURENSE | O |

16 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El Museo Municipal expone hasta el 3 de julio bajo el título de Sonorizaciones pictóricas la obra de Rafael Úbeda (Pontevedra, 1932). A este pintor, Francisco Pablos le califica como «gallego universal» y «uno de los nombres más señeros de la pintura contemporánea». Carmen Prieto Carrasco explica: «En su obra se encuentra una personificada interpretación de los significados del cubismo, del expresionismo, del estructuralismo y del informalismo. Incluso encontramos un cierto surrealismo solapado en un agudo sentido del humor». Se refiere a «la síntesis de todas estas tendencias», a las que añade el fauvismo, el conceptualismo y el simbolismo. Úbeda es expresionista: Francisco Pablos le define un expresionismo «dinámico, convulso y casi paroxístico, con alguna influencia de Francis Bacon, aunque con contenido mucho menos rastreable, pero latente, del mundo de nuestro Solana»; Susana Cendrán Caveiro, «un expresionismo próximo a postulados cubistas o geométricos»; y Antonio Manuel Campoy un «expresionismo psíquico». Yo lo llamaría «expresionismo sinfónico». Úbeda, un virtuoso del violín, es uno de los contados pintores-músicos (con Kandinsky, Klee, Chagal y Dubuffet). La sinestesia constituye la imagen o sensación subjetiva, propia de un sentido, determinada por otra sensación que afecta a un sentido diferente. Y, así, el color y el sonido se relacionan sensorialmente. Pues bien, Úbeda, no sólo pinta temas musicales, sino que lo hace sinfónicamente, aplicando el equivalente cromático-sinestésico de la melodía y la armonía a sus composiciones. Quienes caracterizan a Úbeda son sus personajes, con su pálpito humano: payasos, aunque dedicados a la interpretación musical. Francisco Pablos los considera «una raza creada y glorificada por él, que es su identificación, tanto como su firma»; y que «ha acabado de definirlo, de ser el marchamo más personal de su creación plástica». Toda esa raza, distorsionada en rostro y cuerpo, que recuerda las mil caras de ese gran cómico del neorrealismo italiano y amigo suyo que fue Totó, sobre todo, mira: «En las miradas de Úbeda -dice Pablos-, está la expresión más cabal de esa peculiar tipología, tan definitoria de su arte».