En dos minutos | Rosa Iglesias de Dios ENFERMA RENAL EN ESPERA DE UN TRASPLANTE DESDE HACE CUATRO AÑOS
10 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?osa Iglesias tiene 31 años. Arrastra un fallido trasplante de riñón y más de cuatro años de espera por otro. Hace dos días que empezó, junto a una colega de enfermedad, Ángela, el tratamiento de hemodiálisis a domicilio. Hasta ahora ha estado atada a una máquina durante cuatro horas, en tres sesiones a la semana. En total, doce horas con la vida pendiente de una máquina, múltiples problemas físicos, complicaciones vitales y mutilaciones evidentes para vivir una vida normal. Y todo, dice, porque la gente no dona. Rosa, con 31 años, necesita un riñón. -¿Cómo se vive así? -Se vive. La calidad de vida es bastante mala; al principio de la diálisis se va llevando más o menos bien, no estás tan mal, no estás tan deteriorada como cuando pasan años; lo vas llevando, pero lo peor es cuando no orinas ni puedes beber; lo pasamos fatal porque tenemos sed y sólo podemos beber dos vasos de líquido, incluyendo yogures y otros sólidos, porque todos llevan líquidos. Es horroroso no poder beber porque tus riñones no funcionan. -La vida de un enfermo renal es una lucha constante contra el cuerpo: intentar no meterle líquidos para no tener que sacárselos cada dos días. -Y, aun así, cuando llegas a diálisis siempre traes sobrepeso, entonces lo pasas peor en la máquina. Lo peor es el fin de semana porque son tres días sin hacer diálisis, con los líquidos dentro. Ahora esperamos que con este nuevo sistema podamos aliviar un poco esa presión. En estos dos días noto menos ansiedad, esto es mucho más suave. -Vives sólo a medias. -Esto te limita en todos los aspectos, no sales porque no puedes tomar algo con los demás, tienes que seguir una dieta muy estricta, no puedes trabajar...