EL ARTE EN OURENSE | O |
28 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EN el Centro Cultural de la Diputació n -planta baja- y hasta el 10 de abril, Ibercaja expone la muestra itinerante titulada Los lenguajes de Picasso . Ya antes había traído a Ourense otra exposición, titulada La mirada de Goya . Goya y Picasso: los dos genios españoles pero también universales de las artes plásticas -concretamente, de la pintura y el grabado- de la edad contemporánea. La presente exposición recoge todas las facetas artísticas de Pablo Ruiz Picasso: ese gran «dibujante, pintor, aguafortista, litógrafo, cartelista, escultor, ceramista», que diría el crítico J.A. Gaya Nuño, para quien Picasso ha sido «el más fabuloso creador plástico» del siglo XX. Si acaso, hay que añadir a esas especialidades, por lo que se refiere a esta muestra, la ilustración -que va más allá de la estampa, en el campo del dibujo o el grabado-, los juguetes y la orfebrería. El último campo, la verdad sea dicha, así como por ejemplo en Dalí -implementado en la joyería- es muy importante, aquí queda en prácticamente nada; y el de los juguetes, en cambio, ahí está, como refleja el extraordinario catálogo de la exposición, en sus páginas 18 y 19. Esta muestra de Picasso, difícilmente hubiera podido recoger, por ejemplo, sus grandes cuadros. Pero no es obra menor ni arte decorativa, sino que muestrea el pluralismo y la universalidad de su obra. E.H. Gombrich, en su archiconocida obra La Historia del Arte , comenta así un plato de cerámica picassiano (Pájaro, 1948): «Pocas personas descubrirán a primera vistan que el plato de la ilustración -377, de su última edición- fue realizado por uno de los más sofisticados maestros de nuestra época. Acaso sea precisamente su maravillosa facilidad de dibujo, su vistuosismo técnico, lo que le ha hecho buscar afanosamente a Picasso lo sencillo y sin complejidades. Debe de haber experimentado una especial satisfacción en dejar a un lado todas sus astucias y habilidades para realizar con sus propias manos algo que recuerda las obras de los campesinos y los niños». Lo hizo dentro de «la gran revolución de las artes que él ha realizado casi solo», como dijo el crítico de arte francés Guillaume Apollinaire.