La llegada del tren de alta velocidad a Ourense es otro de los grandes retos urbanísticos que la ciudad tendrá que asumir en el futuro. El Concello espera que el Ministerio de Fomento concrete los espacios que necesita para reformar la actual estación Emplame. El encaje de una intervención que se presume ambiciosa tendrá sus dificultades, como la tendrá también el trazado de entrada y salida en el casco urbano, sobre todo en la zona de San Francisco, O Pino y Eirasvedras. El debate sobre estos asuntos aún no se ha abierto en su totalidad. Las administraciones implicadas todavía no han concretado los usos que se le quieren dar a una parte de los equipamientos de la terminal de A Ponte. Renfe es propietaria de una importante parcela de suelo edificable gracias a una recalificación que autorizó el Concello. La compañía ferroviaria podría vender a la iniciativa privada esos solares, pero ahora la Consellería de Política Territorial ha solicitado al Ministerio de la Vivienda que ceda el suelo para edificar pisos de protección pública. Por el momento, el Gobierno central aún no ha aclarado qué hará con esa superficie. Tampoco está claro si esa parcela podría molestar a la hora de construir la estación del AVE. San Francisco La terminal de viajeros de San Francisco comparte los usos con otras dotaciones. La cesión de una parte de ese espacio permitió encajar entre las vías y la calle Peña Trevinca el colegio Irmáns Villar, en una zona que ofrece escasas condiciones de seguridad, como así se denunció en días pasados. El lugar elegido para ubicar el centro educativo era el único posible, según el Concello y la Consellería de Educación. Dotaciones hospitalarias Otro proyecto público de gran envergadura es la ampliación del área sanitaria. Hace unos años la Consellería de Sanidade presentó un ambicioso plan director que consiste en la ampliación de los equipamientos hospitalarios. Tampoco esta intervención ha estado exenta de polémica. Las obras lindan con la finca Mariñamansa, unos terrenos que han sido objeto de polémica administrativa y política y que ha originado varios recursos judiciales que aún están por resolver. La inmobiliaria Flager, propietaria de una parte del suelo, advirtió que las obras de mejora de los hospitales podrían invadir parte de sus terrenos. Por otra parte, la Consellería de Sanidade todavía espera que la Diputación le ceda parte de una superficie que resta para desarrollar todo el plan director del complejo hospitalario de la capital.