Los niños, al armario

R. Nóvoa OURENSE

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PILI PROL

Análisis | La oferta de viviendas de protección autonómica en Ourense Hoy se cierra el plazo para solicitar los pisos que construye Xestur en la capital. Para obtener uno hace falta tener suerte. Para ocuparlo, mucha organización

08 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?s evidente que los treinta pisos de protección autonómica que construye Xestur en el casco viejo de la capital no van a solucionar el problemón que supone para los jóvenes de Ourense el acceso a la vivienda. Es evidente que, en consecuencia, estos treinta pisos tampoco van a solucionar los daños colaterales de las dificultades que tienen los ourensanos para independizarse, como la baja natalidad que se registra en la provincia y el elevado nivel de envejecimiento de su población. Son cuestiones muy gordas como para despejarlas con un puñado de casas. Porque treinta viviendas no son muchas si las ponemos en relación con los miles de jóvenes que están a la caza y captura de un hogar. Para solicitarlas -el plazo acaba hoy- hay que cumplir una serie de requisitos. Algunos evidentes, como no disponer de un casa en propiedad. Otros relativos, como no cobrar demasiado. Es necesario que la unidad familiar tenga ingresos anuales inferiores a 4,5 veces el salario mínimo interprofesional. En este sentido, los que pasan del compromiso (del matrimonio o la pareja de hecho) tienen más fácil cumplir el baremo. El problema, para las rentas más bajas, es si estas son compatibles con notario, entrada e hipotecas. Para acceder a la vivienda también hace falta suerte, ya que éstas se sortearán una vez seleccionados los solicitantes que cumplen los requisitos. Al margen de que sean una pizca para un marea en busca de piso, la distribución no parece ayudar mucho a las familias que son el presente y el futuro de Ourense. Las parejas sin hijos sólo pueden optar a pisos (dos más uno para minusválidos) de una habitación. Así que cuando tengan un bebé tendrán que pensar en montarle la habitación, con canastilla y muñequitos incluidos, dentro del armario. Los menores de 36 años que tengan dos hijos del mismo sexo sólo podrán optar a un piso con dos dormitorios, de manera que los niños sabrán lo bonito que es compartir. Eso sí, no importa que uno sea recién nacido (con la de llantos que eso supone) y el otro un chaval de diez años que ya tiene que pelearse con los deberes cada tarde. Si son de distinto sexo los solicitantes optarán a una vivienda de tres habitaciones. Seguro que a estas alturas más de uno estará pensando por qué hasta ahora veía la manipulación genética como algo lejano, demasiado científico, sin aplicación a la vida normal de un ourensanito normal.