Del Vaticano a la Trinidad

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

SANTI M. AMIL

En directo | Antonio Ogando recogió la Cruz de Plata de la Orden de San Silvestre El catedrático ourensano, miembro de la Real Academia Galega, recibió la insignia pontificia y escuchó, en latín y en castellano, la comunicación que da cuenta de la distinción rodeado de familiares y amigos

17 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde San Pedro, en el Vaticano, a la Trinidad, en Ourense. Ese ha sido el recorrido de una distinción pontificia que ayer recibió emocionado Antonio Ogando, catedrático de instituto, director durante años del que hoy es el Otero Pedrayo, miembro de la Real Academia Galega y, como él mismo se ha definido, «home relixioso ainda que non beato». Hace unos meses que conoció la decisión del papa Juan Pablo II de condecorarlo como Caballero de la Orden de San Silvestre y concederle la Gran Cruz de Plata que, según el comunicado pontificio al que ayer se dio lectura en latín y en castellano, deberá lucir en el lado izquierdo del pecho. El obispo -fue Luis Quinteiro quien propuso este reconocimiento al Vaticano- ofició junto a otros seis sacerdotes una ceremonia en la que Antonio Ogando fue el protagonista. En su transcurso fue puesto como ejemplo, y estímulo, para los educadores ourensanos. Los libros que empleó en su tarea como docente y una muestra del medio millón de fichas bibliográficas que han salido de sus manos fueron algunos de los objetos que se incluyeron en las ofrendas, con el objetivo de personalizar un acto que para sus familiares y amigos fue una auténtica fiesta. En la misa -el propio Ogando quiso que la entrega de la medalla se celebrara de esta manera, para de paso recordar que lleva sesenta años casado con su mujer, Juliana- estuvo presente el presidente del PP, José Luis Baltar, que fue el encargado de leer la segunda lectura. Leyó lo que San Pablo le decía a Timoteo: «Permanece no que aprendiches e no que che foi confiado, considerando de quen o aprendiches». ¿Lectura divina de la resolución de la crisis del PP? Probablemente no. Pero volviendo a la ceremonia, a la que también asistieron otros representantes de la vida política, educativa y cultural ourensana, ésta acabó con una interpretación del himno gallego, a cargo de un grupo de gaiteiros. Antonio Ogando susurró la letra, quizás recordando momentos vividos junto a los integrantes de la Xeración Nós. Lo entonó con el soplo de voz de un hombre de noventa años, lo hizo hasta el final (con un imperceptible pero sentido «Desperta do teu sono, fogar de Breogán») y probablemente con un nudo en la garganta. Para él fue un día de emoción compartida. Un día para recordar. Un nuevo capítulo en su larga vida especialmente destacado por la importancia que para él tiene la distinción de la Iglesia Católica. Una iglesia que lo ha elegido como ejemplo de la formación integral por la que aboga: la humana y la religiosa, como se dejó constar ayer.+