Análisis | El impacto del centro comercial en la fisonomía urbana LO PROMETIDO LA VISTA ACTUAL La promotora Ucosa presentó en 1998 una maqueta de Ponte Vella. Cuatro años después queda claro que lo diseñado no se parece demasiado a la realidad
11 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l centro comercial que se levanta frente al río Miño suscitó a finales de los noventa auténticas batallas, políticas y ciudadanas, en Ourense. Al final -es evidente- Ponte Vella se levantó y se convirtió en el vecino de al lado del parque Miño y del colegio Salesianos. De paso, se transformó también en centro de ocio y compras de miles de ourensanos. Uno de los argumentos esgrimidos por los defensores de la construcción -principalmente por los responsables de la promotora, Ucosa, por el gobierno municipal popular, que le dio luz verde, y por el BNG, que apoyó la iniciativa- fue que el edificio no desentonaría con el entorno. Urbanismo Durante meses, insistieron en que el impacto visual del centro comercial sería mínimo. Querían disipar las dudas que planeaban sobre el proyecto, en lo que a urbanismo y medio ambiente se refería. Hoy por hoy, para cualquier observador, es fácil descubrir que lo planeado, lo diseñado, poco tiene que ver con la realidad. Pero para ello es necesario disponer de una referencia: la de la maqueta de Ucosa, presentada antes del inicio de las obras, en junio de 1998. «No hay ninguna mole de cemento, ningún atentado contra la estética y el medio ambiente. El centro comercial se integra perfectamente en su entorno». Eran las palabras del presidente del consejo de administración de Ucosa, Óscar Sánchez Ruido, en el momento de enseñarle a los ourensanos cómo iba a quedar el centro comercial. Y la ribera del Miño. «Va a suponer una mejora para la ciudad y para el entorno urbano donde se va a construir», insistía. Las obras La construcción se inició en mayo del 1999, con varios meses de retraso sobre la fecha prevista. La inauguración, planificada para la primavera del 2000, tuvo lugar finalmente en octubre del año siguiente. Cuatro años después, respecto al resultado de las obras e independientemente de la marcha comercial del centro, el impacto del centro en la fisonomía urbana de Ourense es más que evidente. Comparando lo que tenía que ser con lo que finalmente fue, es evidente que lo diseñado no coincide con la realidad. El único verde del centro comercial -y la vegetación de la playa de la Antena no cuenta- es el de la pintura exterior. La pirámide que raya el cielo ourensano no se vislumbraba en la maqueta. Como en el pasatiempo, es fácil encontrar las siete (o las que sean) diferencias.