Reportaje | Una noche en la carpa de A Veiga En verano el pueblo se llena de jóvenes y los empresarios veían cómo, en coche, se iban ellos y su euros a la marcha de núcleos mayores. La solución, Discolas
01 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Yendo en el coche de otro de otro y siendo noche cerrada se hace imposible concretar la ubicación exacta de Discolas. Eso a la entrada, porque a la carpa de A Veiga se sabe cuándo se entra pero no cuándo o cómo se sale. El aparcamiento ya da una buena señal: aquello no va a estar vacío o, en todo caso, habitado por un reducto de incombustibles encerrados entre dos toldos. No, la carpa de A Veiga está bien montada. Por fuera, una instalación como la que se utiliza en las bodas de gente bien; por dentro, discoteca con todos sus accesorios: sillones, luces, barra e incluso suelo (que de una carpa cutre se podría esperar que no existiera). Pero es que esta es una buena carpa. Iniciativa empresarial La idea de crear esta instalación en el Concello de A Veiga surgió de varios empresarios de hostelería que, verano a verano, veían como el pueblo se llenaba de jóvenes. El problema es que al caer la noche se marchaban a otros núcleos de población más grandes y con más marcha nocturna como Viana o A Rúa. El «si bebes no conduzcas» es el mejor argumento de Discolas y la razón por la que el Concello apoya su creación. Los hosteleros se pusieron en contacto entonces con las autoridades municipales para pedir las licencias necesarias. El Concello se las tramitó avisándoles de que instancias administrativas superiores podrían negársela y exigiéndoles sólamente que mantuviesen todas las medidas de seguridad e higiene máximas. Con la licencia provisional municipal y la lenta burocracia veraniega tienen garantizada la legalidad de la carpa mientras dura la vida útil de la misma: el verano. El ayuntamiento no puede sino festejar que sus jóvenes tengan las fiesta en paz sin necesidad de coger el coche y exponerse a tener un accidente o, como mínimo, a una multa. Además, así el dinero se queda en A Veiga. Antigua discoteca Pero la marcha nocturna de este municipio del oriente ourensano no siempre había estado dormida. Frente a la residencia de ancianos se encuentra lo que queda dela antigua discoteca que provocó una gran polémica en A Veiga hace pocos años. La discoteca en cuestión estaba pared con pared con una casa de verano de unos emigrantes veigueses. El ruido hacía insoportable su descanso vacacional en plena temporada alta para la discoteca. Dos posiciones irreconciliables que acabaron con la discoteca cerrada y numerosos atentados (lanzamiento de huevos e incluso elementos más contundentes) contra las ventanas y fachada de la casa en conflicto. Éxito total Dícolas se encuentra a las afueras de A Veiga y ningún vecino puede molestarse por el ruido. Además, la solidez de la instalación amortigua de forma impresionante el sonido que hay dentro. Los límites horarios no existen y la carpa abre todos los días hasta que la clientela se canse y se vaya por su propio pie, o a gatas si hace falta. Rubén, un habitual de Discolas y de otras muchas fiestas del oriente ourensano, asegura que la influencia de la nueva carpa de A Veiga se ha hecho notar en el oriente ourensano. «En las fiestas de Viana se notaba que había menos gente que otros años y es que, si te pones a pensar, la gente que faltaba era la de A Veiga», concluye. La gente de A Veiga estaba en la carpa. Discolas no tienes más horario que el que imponen los clientes y yo en mi viaje a la diversión de alta montaña no fui capaz de descubrir cuál era ese límite. Discolas abre todos los días -o, mejor dicho, todas las madrugadas- incluidos los domingos. Ha llegado septiembre y la carpa de A Veiga empieza a decir adiós. Igual que los emigrantes retornan a sus trabajos en sus más o menos lejanos destinos, la carpa de Discolas esperará hasta el próximo verano. Porque si no se puede evitar que los jóvenes veigueses beban, al menos que lo hagan en su pueblo y sin tener que conducir para encontrar un local abierto. Ya de día, la investigación ha acabado. Y la lo que se concluye es que Discolas es la solución para las noches de A Veiga, tanto para los que las viven cobrando como para los que las viven pagando.