Crónica | Presentación en la Subdelegación del Gobierno de las obras de la N-120 La lona colocada en O Barco para la colocación de la primera piedra del tercer carril desapareció para dar lugar a un acto electoral a 10o kilómetros de distancia
01 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El pasado 26 de febrero la entrada oeste de la villa barquense amanecía con una nueva imagen. Una gran carpa ubicada en un terrero liso, antes agreste, hacía presagiar que algo iba a ocurrir próximamente y , sobre todo, que tendría que ver con el tan deseado tercer carril de la nacional 120. El desconcierto del primer momento (incluso se habló de una fiesta popular) dio paso a las risas de unos y al silencio de los otros. Efectivamente estaba todo preparado para que ayer, primer día de marzo, se colocase la primera piedra de una de las reivindicaciones hechas realidad de toda la comarca valdeorresa. El PP local no sabe no contesta y desde el otro extremo, los socialistas aprovechan la carpa en beneficio propio. Esto es, la presencia del secretario general del Partido Socialista de Galicia en O Barco el pasado viernes para recordar a los populares que no se pueden realizar ese tipo de actos y que todo su esfuerzo ha sido el balde. Alberto Fidalgo dijo con ironía: «Qué alegría, pensé que nos iban a recibir con pulpo a la misma entrada de O Barco». Y como apareció, se fue. Sin hacer ruido, en uno de esos días en los que el intenso frío invita al recogimiento, (el sábado pasado al mediodía) desapareció la carpa fantasma, aunque el agreste del campo no floreció. Y de la colocación se pasó a la presentación. Y la fiesta valdeorresa, estilo feria, se convirtió en un gran acto electoral en la subdelegación del Gobierno de Ourense, en la que no faltaron el alcalde de la capital y el de O Barco, aunque no estuvo presente el de A Rúa. Acompañaron al secretario de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, Benigno Blanco Rodríguez. El presupuesto, 4,2 millones de euros para ejecutar en 10 meses Una gran fiesta de la apertura de la veda para la caza del voto, que no del corzo, que desde Valdeorras se vivió durante unos días como un sueño y que, de nuevo, tuvo que hacerse realidad a más de 100 kilómetros de distancia. Como casi siempre.