Las losas de la discordia

Luis Manuel Rodríguez González
Luis M. Rodríguez RIBADAVIA

OURENSE

Crónica | Accidente en la plaza Maior de Ribadavia Una concejala del grupo de gobierno municipal sufrió un esguince al tropezar en uno de los agujeros existentes en el deteriorado espacio público del centro de la villa

20 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

? ritmo de arrabal o, lo que es lo mismo, con letra de tango, viene a cuento aquello de: «Un tropezón cualquiera da en la vida y el corazón aprende así a vivir». Y es que a los vecinos de Ribadavia no les ha quedado otra solución que aprender a vivir sobre su erosionada plaza Maior. Pese a la reforma del espacio público, hace cuatro años y todavía en el mandato del PP, el actual grupo de gobierno alzó voces críticas contra la elección de losetas muy finas. Con el paso del tiempo, se confirmó la razón de quienes protestaban, pero la coalición PSOE-BNG aún no ha encontrado remedio y ya está pagando la penitencia. O mejor dicho, lo está pagando la concejala socialista, Manuela Iglesias, que pese a saber por donde andaba, en un despiste sufrió el traspié. Diagnóstico: esguince de tobillo. Por unas o por otras razones, con uno u otro gobierno, la plaza Maior sigue mostrando losetas rotas y hundidas. Lo peor es que tampoco vale lo de hacer camino al andar. Aquí el remedio pasa por reunir voluntad de prestar un servicio y la reparación de la plaza, como otras asignaturas pendientes del Concello de Ribadavia, es necesaria a todas luces. Lejos de los análisis políticos sobre éstos o aquellos gobernantes y su modo trabajar, toca ponerse la pilas. Aunque los ribadavienses sean sufridos contribuyentes y ya incluso tengan práctica en la técnica para sortear agujeros de distintas proporciones, lo cantó Carlos Gardel en 1927: «Un tropezón cualquiera da en la vida». En Galicia, durante el preente año, el ritmo debería ser de muiñeira o de rock alternativo, pero la canción sería algo similar a: «Ni gaitas ni promesas, sólo nuevas losetas».